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Bonos de carbono en Colombia: cómo funcionan, quién los compra y cuánto valen

Guía de referencia: qué es un bono de carbono, cómo lo usa una empresa para pagar menos impuesto al carbono, cuánto cuesta cada tonelada según el estándar (de 2 a más de 20 dólares) y en qué quedó el Decreto 973, que el Gobierno anunció que revocará.

Juan Felipe Romero5 min de lectura
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¿Buscas el trámite y no la noticia? Guías de trámites ambientales, con su norma, su autoridad competente y sus fuentes oficiales.

Bonos de carbono en Colombia: cómo funcionan, quién los compra y cuánto valen

En Colombia, buena parte de los bonos de carbono no se compra por convicción ambiental, sino para pagar menos impuesto: según Fastmarkets, cinco distribuidoras de combustible concentraron cerca del 90 % del volumen negociado en 2025. Entender ese vínculo explica por qué una tonelada colombiana puede costar desde 2 hasta más de 20 dólares, y por qué una regla del 50 % pesa tanto en la demanda.

90 %Parte del volumen de bonos de carbono negociado en Colombia en 2025 que compraron cinco distribuidoras de combustible, para reducir el impuesto al carbono (Fastmarkets, 23 de abril de 2026).

Qué es un bono de carbono, en una frase y con la norma colombiana

Un bono (o crédito) de carbono es un certificado que representa una tonelada de dióxido de carbono equivalente (CO2e) que un proyecto dejó de emitir o retiró de la atmósfera. En la norma colombiana, esa unidad se expresa como TonCO2e con su número serial y debe estar respaldada por una verificación de un tercero.

El Decreto 926 de 2017, que reglamenta cómo se usan estos bonos frente al impuesto, distingue dos tipos de proyecto, que llama iniciativas de mitigación de GEI:

  • Reducción de emisiones: "la disminución calculada de emisiones de GEI entre un escenario de línea base y la iniciativa de mitigación". Es el caso de los proyectos REDD+, que evitan deforestación.
  • Remoción de GEI: "la masa de gas de efecto invernadero retirado de la atmósfera". Es el caso de la reforestación y de proyectos de captura.

Quien tiene la iniciativa es el "titular", y su resultado lo confirma un organismo de verificación mediante una "declaración de verificación". Los estándares de carbono (Verra, Cercarbono, Gold Standard, entre otros) emiten los créditos y los registran; en Colombia, además, el reporte del estado de esas reducciones se obtiene del Registro Nacional de Reducción de las Emisiones de GEI (RENARE).

Cómo se usa un bono para pagar menos impuesto al carbono

El impuesto nacional al carbono recae sobre el contenido de carbono de los combustibles fósiles usados para combustión. La tarifa de 2026 es de $29.070,49 por tonelada de CO2e, según la Resolución 3 de 2026 de la DIAN, y la ley ordena que suba cada año con la inflación más un punto hasta igualar 3 UVT por tonelada (hoy, $157.122).

La Ley 1819 de 2016 (artículo 221, parágrafo 1, modificado por la Ley 2277 de 2022) abre la puerta a los bonos: el impuesto "no se causa para los sujetos pasivos que certifiquen ser carbono neutro", pero esa no causación "no podrá exceder en ningún caso el cincuenta por ciento (50 %) del impuesto causado". El procedimiento del Decreto 926 tiene tres pasos:

PasoQué hace el sujeto pasivoDocumento clave
1. CuantificarCalcula las toneladas de CO2e del combustible que quiere neutralizar, con el anexo técnico IV del Decreto 1076 de 2015Cálculo en m³ o galones y su equivalencia en CO2e
2. Conseguir el bonoObtiene de un titular el bono y su respaldoDeclaración de verificación y soporte de cancelación voluntaria, con serial y copia del reporte de RENARE
3. Pedir la no causaciónPresenta la solicitud al productor o importador responsable, antes de la fecha de causaciónSolicitud con ambos documentos

Dos reglas cierran las puertas a los atajos: una vez cancelado a favor del sujeto pasivo, las reducciones canceladas "no podrán ser transferidas a favor de ninguna otra persona natural o jurídica", y la cantidad de combustible neutralizada no puede ser mayor que la del hecho generador.

Dos boquillas de surtidor de combustible, una verde y otra azul, junto al botón de diésel
El impuesto al carbono recae sobre el combustible fósil que se vende o se consume. La fotografía es de una estación en Norteamérica y es solo ilustrativa. Crédito: Tony Webster, Wikimedia Commons, CC BY 2.0

Un ejemplo hipotético con números

Supón una empresa cuyo combustible equivale a 1.000 toneladas de CO2e en 2026. Es un ejemplo inventado y simplificado: en la práctica la conversión del combustible a CO2e sale del anexo técnico.

  • Impuesto sin bonos: 1.000 t × $29.070,49 = $29.070.490.
  • Tope de neutralización: 50 %, es decir, 500 toneladas y $14.535.245 de impuesto que no se causaría.
  • Costo de los bonos: 500 t a $6.000 son $3.000.000; a $20.000, $10.000.000 (rango de precios nacionales que reporta Fastmarkets).
  • Ahorro neto: entre $4,5 millones y $11,5 millones, según el precio.

Por eso Fastmarkets describe el mercado local como uno que "has effectively become commoditized": el tope de 50 % limita cuántos bonos se pueden usar y la tarifa del impuesto marca hasta cuánto conviene pagar por cada uno.

Cuánto valen: de 2 a más de 20 dólares, según el estándar

Estos precios son los que reportó Fastmarkets el 23 de abril de 2026 tras el Carbon Forum de Bogotá. Son precios de mercado que cambian: úsalos como orden de magnitud y confirma con una cotización vigente.

Tipo de bonoPrecio por tCO2e
REDD+ certificado por CercarbonoUSD 2,00 a 3,50
Reforestación (ARR) de Cercarbono, en la regiónalrededor de USD 4,60
REDD+ de América Latina certificado por VerraUSD 6,50
Bonos de Verra en ColombiaUSD 9 a 12
Gold Standard América Latinabajos a medios 20 USD
Mercado nacional bajo el mecanismo del impuesto$6.000 a 10.000 y $18.000 a 20.000 pesos

Tres datos explican esa dispersión:

  1. La demanda local se recortó a la mitad. Según Fastmarkets, en 2022 el Gobierno redujo de 100 % a 50 % la parte que se puede compensar con bonos (el tope de la ley). Una fuente del mercado lo resumió así: "The move to 50% effectively cut demand in half."
  2. La oferta creció. Tres proyectos colombianos estuvieron entre los 20 con más emisión de créditos del mundo el año pasado, y el mercado local movió unos 20 millones de toneladas.
  3. Casi no hay compradores internacionales. Los desarrolladores buscan venderle a mercados externos, donde los criterios técnicos (adicionalidad, biodiversidad) son cada vez más estrictos. Para bonos de reforestación de alta calidad, algunos apuntan a más de 30 dólares y, bajo la metodología VM0047 de Verra, a precios en los 40.

Con la conversión que usa Fastmarkets (27.399 pesos equivalen a 7,64 dólares), un bono de Verra de 9 a 12 dólares queda por encima de la tarifa del impuesto: es un cálculo propio, no una cifra de la fuente. En la misma línea, una fuente citada dice de los bonos de reforestación de mayor precio que "won't go into the tax mechanism", es decir, no entrarán al mecanismo del impuesto.

Dos mujeres sentadas entre hileras de plántulas en un vivero, sosteniendo cada una una bolsa con una plántula
Los proyectos de reforestación (ARR) son los que, según el mercado, podrían alcanzar los precios más altos. La imagen es de un vivero en Tanzania y es solo ilustrativa. Crédito: USAID Africa Bureau, Wikimedia Commons, dominio público

El factor que cambió esta semana: el Decreto 973

El Decreto 973 de 2026, firmado el 4 de agosto, fijaba por primera vez duraciones máximas y autorizaciones por fase para los proyectos de carbono. El 29 de septiembre, el Ministerio de Ambiente anunció que "adelanta el trámite para revocar" ese decreto, es decir, aún no está revocado. Las razones que da el comunicado son de procedimiento:

  • No contó con la concurrencia del Ministerio de Hacienda en asuntos de su competencia.
  • Estaban pendientes conceptos del Departamento Administrativo de la Función Pública y del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
  • El texto se modificó de forma sustancial sin una nueva publicación para comentarios.

El comunicado promete una nueva regulación "con consulta pública real" y asegura que, mientras tanto, "el Gobierno garantizará la continuidad de las reglas existentes, de manera que quienes hayan actuado de buena fe cuenten con certeza sobre el marco jurídico aplicable". No da fechas ni el contenido del nuevo marco. Además, el ministro anunció que le propondrá al Congreso restablecer la no causación del impuesto al 100 %: "Hoy la ley limita la no causación del impuesto al carbono al 50 %."

El mecanismo del impuesto está en la ley y su procedimiento, en el Decreto 926; el comunicado no anuncia cambios sobre ellos, salvo la propuesta de ampliar el tope. El otro decreto del 4 de agosto, el de cupos transables de emisión, es un instrumento distinto y el comunicado no lo menciona.

Qué revisar antes de comprar o desarrollar un proyecto

Lo que sigue es análisis propio, a partir de las fuentes citadas:

  • Para quien compra: pide la declaración de verificación, el serial y el reporte de RENARE desde el inicio; sin esos tres documentos, el bono no sirve para el impuesto. Y calcula el beneficio con el tope del 50 %, no con el impuesto completo.
  • Para quien desarrolla: el precio local es una referencia baja, y la ruta de mejor precio es la internacional, con exigencias más fuertes. Antes de estructurar el proyecto, revisa si el estándar elegido tiene reconocimiento externo y cuánto tarda entre el registro y la emisión.
  • Para quien evalúa la calidad: el estudio de Science sobre 52 proyectos REDD+ mostró que las líneas base autodeclaradas pueden sobrestimar la reducción; vale la pena revisar cómo se calculó la del proyecto. También conviene saber qué pasa con los créditos heredados del MDL y cómo se diferencian de los créditos de biodiversidad.
  • Para quien diseña restauración: el carbono de un bosque joven depende de qué tan conectado esté; lo explicamos con datos de la Mata Atlántica en este artículo sobre conectividad y carbono.

Antes de comprar nada, mide: si no conoces tus emisiones, no puedes saber cuántos bonos necesitas. Nuestra calculadora de huella de carbono es gratuita, y el artículo sobre cómo se mide la huella explica los alcances 1, 2 y 3.

Una conclusión

Un bono de carbono colombiano vale, en buena medida, lo que el impuesto le permite valer: la demanda local depende de una norma con tope de 50 % y de muy pocos compradores, y la salida de largo plazo, según el propio mercado, son los compradores internacionales, que exigen más calidad. El anuncio sobre el Decreto 973 no cambia ese cálculo por sí solo; lo que sí podría cambiarlo es la nueva regulación y una eventual decisión del Congreso sobre el tope.


Portada: selva húmeda tropical de Guapi (Cauca), fotografía de Juandareina vía Wikimedia Commons, CC BY 4.0.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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