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Un estudio en Science midió 52 proyectos REDD+ con un método causal: en Colombia el riesgo de deforestación se sobreestimó hasta 10 veces

Un estudio publicado en Science en octubre de 2025 evaluó 52 proyectos REDD+ en 14 países tropicales con un método causal, no con las líneas base autodeclaradas de siempre. El resultado: solo 13,2% de los créditos negociados corresponden a una reducción real de emisiones, y en Colombia el riesgo de deforestación se sobreestimó hasta 10 veces.

Juan Felipe Romero12 min de lectura
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Un estudio en Science midió 52 proyectos REDD+ con un método causal: en Colombia el riesgo de deforestación se sobreestimó hasta 10 veces

Durante años, la pregunta de si un crédito de carbono forestal representa una reducción real de emisiones se respondió con el propio dato del proyecto: el desarrollador declaraba cuánta deforestación habría ocurrido "sin el proyecto" y calculaba el crédito contra esa línea base autodeclarada. Un equipo liderado por Yuzhi Tang, con 17 coautores, decidió no confiar en esa declaración y en su lugar midió el resultado con un método estadístico causal. El hallazgo, publicado en Science el 9 de octubre de 2025: solo 13,2% de los créditos negociables en el mercado corresponden a una reducción de emisiones que en verdad ocurrió.

Uno de cada ocho créditos, no más.


Por qué esto no es una crítica más al carbono forestal

Las dudas sobre la calidad de los créditos REDD+ no son nuevas. Lo distinto de este estudio es la metodología: en lugar de comparar el resultado del proyecto contra la propia proyección del desarrollador, los autores usaron métodos de control sintético, una técnica que construye una zona de comparación estadística con condiciones similares (cobertura, presión de deforestación, accesibilidad) pero sin el proyecto REDD+ implementado. Es la diferencia entre preguntarle al vendedor cuánto habría perdido el comprador sin su producto, y medirlo de forma independiente.

13,2%De los créditos de carbono forestal negociables en el mercado corresponden a una reducción de emisiones verificada con método causal, según el estudio de Tang et al. publicado en Science (2025).

Con esa vara, el estudio evaluó 52 proyectos voluntarios REDD+ (66 unidades de análisis) en 14 países tropicales de América Latina, África y el sudeste asiático. Para finales de 2022, esos proyectos habían emitido 228 millones de créditos, de los cuales 127 millones ya se habían usado para compensar emisiones en algún lugar del mundo.

El caso colombiano: hasta 10 veces de sobreestimación

El estudio no trata a todos los países igual, y ahí está el dato que más debería importarle a cualquiera que opere o compre créditos de proyectos REDD+ en Colombia: la mayoría de las iniciativas colombianas analizadas declararon un riesgo de deforestación hasta 10 veces mayor al que el método de control sintético logró confirmar contra la zona de comparación. En otras palabras, la línea base "sin proyecto" que sustentó buena parte de los créditos colombianos estaba inflada, no en un margen de error razonable, sino en un orden de magnitud.

Imagen satelital que muestra el patrón de pérdida de bosque alrededor de Kisangani, República Democrática del Congo
El mismo tipo de monitoreo satelital que documenta la pérdida de bosque en el Congo es la base con la que el estudio construyó sus zonas de comparación estadística, en vez de aceptar la proyección del propio proyecto.Crédito: NASA Earth Observatory, imágenes de Wanmei Liang con datos de la Universidad de Maryland, dominio público

No todos los países obtuvieron el mismo resultado. Brasil concentró algunos de los pocos casos con reducciones "dramáticas" de pérdida de bosque, confirmadas por el propio método causal, mientras que el patrón de sobreestimación fue más generalizado en otras regiones, Colombia incluida.

Lo que el desglose por proyecto revela

Del total de 66 unidades analizadas, el resultado se reparte así:

ResultadoProporción de unidades analizadas
Redujeron deforestación de forma estadísticamente significativa32% (21 de 66)
Tuvieron más deforestación que la zona de comparación17% (11 de 66)
Cumplieron la meta de reducción de emisiones que reportaron19%

Ese 17% con más deforestación que el área de control no es un matiz menor: significa que, para casi dos de cada diez unidades evaluadas, el proyecto coincidió con un resultado peor al que habría ocurrido sin ninguna intervención, según el propio diseño estadístico del estudio.

Qué significa esto para quien compra o audita estos créditos

Los autores no proponen abandonar los mercados de carbono forestal, proponen corregir cómo se establece la línea base y cómo se verifica el resultado: estándares de línea base más exigentes, evaluación independiente con métodos causales (no autodeclarados) y portafolios diversificados en lugar de depender de un solo proyecto o un solo país para sostener una estrategia de compensación. Para estándares de verificación como Verra, que certificó buena parte de los proyectos analizados, el estudio apunta directamente a la práctica de aceptar líneas base propuestas por el propio desarrollador sin un contraste estadístico independiente.

Para cualquier comprador corporativo, gobierno o intermediario que sostenga una meta climática sobre créditos REDD+, la implicación práctica es concreta: el certificado de un estándar reconocido ya no es, por sí solo, evidencia suficiente de que la reducción de emisiones ocurrió. Vale la pena pedir, o exigir, que el proyecto específico haya sido evaluado con un método de comparación independiente del propio desarrollador.

Dosel de bosque tropical visto desde un teleférico aéreo en el Parque Nacional Braulio Carrillo, Costa Rica
El dosel de un bosque tropical bien conservado se ve igual desde arriba tenga o no un proyecto de carbono detrás: la única forma de distinguir la diferencia real es un método de comparación independiente, no la declaración del propio proyecto.Crédito: Mrkstvns, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Conclusión

Un mercado donde uno de cada ocho créditos representa una reducción de emisiones real no es un margen de error estadístico, es una falla estructural de incentivos: quien diseña el proyecto también diseña la línea base contra la que se mide su propio éxito. El estudio de Tang y sus coautores no cierra esa discusión, pero sí deja algo difícil de ignorar para el mercado colombiano específicamente: si el riesgo de deforestación declarado se sobreestimó hasta 10 veces en varios proyectos nacionales, la pregunta que le queda a cualquier comprador ya no es si el crédito tiene certificado, sino si alguien lo verificó con un método que no dependiera de la palabra del propio vendedor.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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