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Qué páramo proteger primero: un estudio cruza biodiversidad y presión agrícola para priorizar la conservación en Colombia

Un estudio publicado en Discover Conservation cruza diversidad de especies, endemismo, geodiversidad y presión agrícola en seis complejos de páramo colombianos. El hallazgo central: la frontera agrícola, no la remota alta montaña, concentra el mayor riesgo.

Juan Felipe Romero13 min de lectura
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Qué páramo proteger primero: un estudio cruza biodiversidad y presión agrícola para priorizar la conservación en Colombia

Los páramos que más rápido pierden biodiversidad no son los más aislados ni los más altos: son los que tocan directamente la frontera agrícola. Esa es la conclusión de un estudio publicado en febrero de 2026 en la revista Discover Conservation (Springer Nature), que cruzó datos de biodiversidad, biogeografía y presión agropecuaria en seis complejos estratégicos de páramo colombianos para construir un mapa de prioridades de conservación.

El hallazgo no es solo académico: Colombia tiene una meta de restauración que avanza más lento que la superficie de páramo que se degrada cada año, y decidir qué hectárea proteger primero deja de ser una intuición de campo para volverse una pregunta de datos.

Por qué esto importa ahora

Los páramos no son solo paisaje: son la infraestructura hídrica de buena parte del país. El corredor de páramos Sumapaz, Chingaza, Guerrero y Cerros Orientales, en la cordillera Oriental, abastece de agua a más de 10 millones de usuarios en 22 municipios, cerca de una quinta parte de la población colombiana.

10 millonesPersonas que dependen del agua que regula el corredor de páramos Sumapaz-Chingaza-Guerrero-Cerros Orientales, en 22 municipios de la cordillera Oriental.

Al mismo tiempo, la Estrategia Nacional de Restauración 2023-2026 fija una meta de apenas 100.000 hectáreas restauradas en el país, una fracción menor frente al compromiso internacional de restaurar el 30% de los ecosistemas degradados para 2030, acordado en la COP15 de Kunming-Montreal. Con recursos limitados frente a una meta ambiciosa, priorizar bien deja de ser un lujo metodológico.

Cómo se construyó el mapa de prioridades

El equipo de investigación, liderado por Carlos E. González-Orozco, combinó cinco capas de información espacial sobre los seis complejos de páramo estudiados:

  • Diversidad de especies.
  • Endemismo (especies que solo existen ahí).
  • Diversidad filogenética (qué tan distintas evolutivamente son las especies presentes, no solo cuántas hay).
  • Geodiversidad (variedad de sustratos geológicos y geomorfológicos).
  • Presión antrópica (agricultura, ganadería y expansión de la frontera agropecuaria).

Con esas capas, aplicaron tres formas complementarias de priorizar: una basada en biodiversidad y geodiversidad, otra categórica y otra territorial, cada una evaluada a escala regional, municipal y local. La razón de usar tres métodos en paralelo, y no uno solo, es metodológica: un mapa que solo mira dónde hay más especies puede pasar por alto una zona con pocas especies pero alto endemismo, o una con presión agrícola tan intensa que la pérdida es inminente aunque el inventario biológico luzca sano hoy.

Bosque de frailejones en el páramo de Sumapaz
El páramo de Sumapaz es uno de los ecosistemas de alta montaña más extensos del mundo y parte del corredor que abastece de agua a Bogotá y su región.Crédito: Camilo.Errante, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

El hallazgo que cambia el mapa: la frontera importa más que el interior

El resultado más relevante del estudio es que las zonas de transición entre tierras agrícolas y páramo concentran la mayor presión antrópica, por encima del interior de los complejos. Es un hallazgo que contradice el supuesto implícito de buena parte de la planificación de conservación tradicional, que suele asumir que el riesgo crece con la altitud y la lejanía, cuando en la práctica el borde agrícola es el punto donde el ecosistema pierde superficie más rápido.

Enfoque de priorizaciónQué mideQué revela que los otros no
Biodiversidad y geodiversidadRiqueza de especies, endemismo, variedad geológicaDónde está el valor biológico acumulado
CategóricoClasificación por tipo de amenaza o figura de protección existenteQué zonas ya tienen algún resguardo legal
TerritorialPresión agropecuaria y uso del suelo por municipioDónde el ecosistema se está perdiendo más rápido, exista o no protección formal

Ese cruce de tres enfoques (biológico, normativo y territorial) es lo que permite ver que un área con alto valor biológico y sin protección legal, además ubicada en el borde agrícola, requiere una prioridad de intervención distinta a un área igual de biodiversa pero rodeada de bosque continuo.

Páramo del Consuelo en Boyacá, con actividad agrícola visible en el paisaje circundante
En departamentos como Boyacá, la ganadería y los cultivos de papa avanzan hasta el límite mismo del páramo, la zona que el estudio identifica como de mayor presión.Crédito: VeRdUgO_PY, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Qué significa esto para la gestión de páramos en Colombia

Un mapa de prioridades basado en estos tres enfoques cambia cómo se deberían asignar recursos limitados de restauración y vigilancia: en vez de repartir esfuerzo proporcional a la superficie total de cada complejo, el criterio pasa a ser dónde la combinación de valor biológico y presión de pérdida es más alta ahora mismo, no dónde fue más alta hace una década.

Para las entidades que definen compensaciones ambientales, bancos de hábitat o corredores de conectividad ecológica, esto también implica revisar si sus criterios actuales de selección de predios ya incorporan presión antrópica territorial, o si siguen basándose casi exclusivamente en inventarios de biodiversidad puntuales, que por diseño no capturan qué tan rápido avanza la frontera agrícola sobre un ecosistema concreto.

Qué queda pendiente

El estudio no resuelve, y probablemente no le corresponde resolver, cómo se traduce este mapa de prioridades en decisiones de inversión concretas por parte de las corporaciones autónomas regionales o el Ministerio de Ambiente. La metodología da un criterio más fino para decidir dónde intervenir primero, pero no garantiza que los recursos de restauración, hoy limitados frente a la meta de 100.000 hectáreas del país, se redirijan efectivamente hacia esas zonas de frontera identificadas como de mayor riesgo.

Lo que sí deja claro es que el criterio de "más biodiverso, más prioritario" ya no es suficiente por sí solo: un páramo puede ser menos rico en especies que otro y, aun así, merecer atención más urgente, simplemente porque el borde agrícola ya está encima.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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