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Los corredores ecológicos también sirven bajo tierra: lo que cambia en los hongos cuando un bosque se conecta

Un estudio en el Bosque Atlántico brasileño encontró que la conectividad del paisaje pesa más que la edad del bosque en la composición de hongos de la hojarasca, y que distintos gremios de hongos descomponedores responden en direcciones opuestas. La conectividad no solo mueve fauna: también decide quién descompone el bosque.

Juan Felipe Romero11 min de lectura
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Los corredores ecológicos también sirven bajo tierra: lo que cambia en los hongos cuando un bosque se conecta

Cuando alguien justifica un corredor ecológico, casi siempre habla de jaguares, aves o murciélagos que necesitan moverse entre fragmentos de bosque. Casi nunca se menciona a los hongos que descomponen la hojarasca bajo sus pies. Un estudio publicado en marzo de 2026 en Molecular Ecology sugiere que debería mencionarse: la conectividad del paisaje también determina qué comunidad de hongos descompone la materia orgánica en el suelo, y ese proceso invisible sostiene el ciclo de nutrientes de todo el ecosistema.


Qué midieron exactamente

El equipo liderado por Guilherme Lucio Martins diseñó un muestreo en 15 sitios del Bosque Atlántico brasileño pensado para separar dos variables que normalmente aparecen mezcladas: la edad del bosque y su conectividad con otros fragmentos boscosos del paisaje. Los sitios cubrieron un gradiente completo, según describe el estudio en PMC (PubMed Central):

Tipo de sitioCantidadEdad aproximada
Pastizal (sin bosque)3No aplica
Bosque secundario, etapa tempranaparte de 918 a 23 años
Bosque secundario, etapa intermediaparte de 931 a 38 años
Bosque secundario, etapa tardíaparte de 943 a 55 años
Bosque primario3Más de 100 años

De cada sitio se tomaron muestras de hojarasca para secuenciación genética de la región ITS, un marcador estándar para identificar hongos, y se caracterizó la química de la hojarasca. En total se identificaron 2.693 variantes de secuencia de amplicón (ASV) fúngicas distintas, la unidad con la que el estudio mide diversidad de hongos.

El resultado central: la conectividad pesa más que la edad

15,4% vs 4,4% vs 3,2%Porcentaje de la variación en composición de hongos explicado por tipo de uso del suelo, edad del bosque y conectividad, respectivamente (Martins et al., 2026).

El tipo de uso del suelo (pastizal, bosque primario o secundario) fue, por lejos, el factor que más explicó la composición fúngica. Pero entre los otros dos factores, el estudio reporta textualmente que "la conectividad del bosque tuvo efectos más fuertes sobre la composición de hongos de la hojarasca en comparación con la edad del bosque", un hallazgo que contradice la intuición común de que basta con esperar a que un bosque regenerado envejezca para que su comunidad de descomponedores se recupere.

Helechos y vegetación densa en el sotobosque del Bosque Atlántico brasileño
Sotobosque del Bosque Atlántico brasileño: la investigación se realizó sobre un gradiente de fragmentos de distinta edad y conectividad dentro de este bioma.Crédito: Francisco Baraglia / Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

No todos los hongos responden igual

Lo más interesante no es que la conectividad importe, sino que importa en direcciones opuestas según el gremio funcional de hongo. El estudio usó un modelo de ecuaciones estructurales para separar el efecto sobre distintos grupos:

  • Los hongos saprótrofos de madera (los que descomponen troncos y ramas caídas) mostraron una asociación positiva y significativa con la conectividad, con un coeficiente estandarizado de 0,50.
  • Los hongos saprótrofos de suelo (los que descomponen materia orgánica ya incorporada al suelo) mostraron, en cambio, una asociación negativa con la conectividad.

Esto significa que un fragmento bien conectado no simplemente "tiene más hongos": tiene una mezcla distinta de gremios funcionales, con más presencia relativa de descomponedores de madera y menos de descomponedores de suelo, frente a un fragmento aislado. Cada gremio cumple un rol distinto en cuánto carbono queda almacenado en el suelo frente a cuánto se libera de vuelta a la atmósfera, así que ese cambio de mezcla no es un detalle cosmético.

Dosel denso de un fragmento de Bosque Atlántico visto desde el suelo
La hojarasca que cae de este dosel es el sustrato exacto que analizó el estudio: ahí vive la comunidad de hongos que descompone la materia orgánica del bosque.Crédito: Wikimedia Commons, dominio público (CC0)

Por qué importa para un bosque en restauración

La mayoría de los criterios para priorizar dónde conectar fragmentos de bosque (y dónde invertir en restauración) se construyen pensando en fauna: qué corredor permite que un mamífero grande se mueva entre dos parches, o qué distancia máxima soporta la dispersión de semillas de un ave. Ese criterio sigue siendo válido, pero este estudio muestra que la conectividad tiene, además, un efecto medible sobre un proceso que ninguna cámara trampa registra: quién descompone la hojarasca y cómo se reparte el carbono entre el suelo y la atmósfera en ese proceso.

Para quien diseña o evalúa un proyecto de restauración ecológica, la implicación práctica es que la edad de un fragmento regenerado no es un sustituto de su conectividad: un bosque secundario de 50 años, aislado, puede tener una comunidad de descomponedores distinta (y potencialmente menos favorable a la acumulación de carbono) que un bosque más joven pero bien conectado a otros fragmentos.

Qué sigue

El estudio se hizo en el Bosque Atlántico brasileño, no en Colombia, y no hay razón para asumir que los coeficientes exactos se repitan igual en el bosque andino o en la Amazonía. Lo que sí es transferible es la pregunta: si la conectividad ya demostró tener un efecto medible y distinto de la edad sobre un proceso tan fundamental como la descomposición, cualquier evaluación de un corredor ecológico que solo cuente especies de fauna está dejando por fuera una parte del argumento.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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