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Restauración ecológica

Un bosque tropical recupera el 90% de su biodiversidad en 30 años, según el estudio más grande de su tipo

Un estudio publicado en Nature con 41 investigadores y 62 sitios en el Chocó biogeográfico encontró que la biodiversidad tropical se recupera en más del 90% al cabo de 30 años de abandono agrícola, aunque la composición de especies tarda mucho más.

Juan Felipe Romero7 min de lectura
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Un bosque tropical recupera el 90% de su biodiversidad en 30 años, según el estudio más grande de su tipo

Un potrero de cacao o de ganado abandonado en el Chocó biogeográfico puede parecerse, treinta años después, mucho más a un bosque primario de lo que la mayoría de los ecólogos esperaba. Esa es la conclusión central de "Biodiversity resilience in a tropical rainforest", publicado el 15 de abril de 2026 en Nature por Timo Metz y un equipo liderado desde la Universidad Técnica de Darmstadt y la Universidad de Marburgo (Alemania).

La cifra que sorprendió a los propios autores

El estudio no es una muestra puntual: reunió a 41 investigadores de más de 30 universidades e instituciones, que analizaron 16 grupos de organismos distintos (desde aves y murciélagos hasta bacterias de suelo) en 62 sitios dentro de tierras protegidas por la organización de conservación Jocotoco, en el Chocó, noroccidente de Ecuador, según reporta Phys.org a partir de la publicación.

+90%Nivel de recuperación de la abundancia y diversidad de especies frente a un bosque primario, alcanzado en 30 años de regeneración natural (Metz et al., Nature, 2026)

El hallazgo textual, citado por Phys.org: "la biodiversidad se recuperó a más del 90% de su nivel original en 30 años. Durante ese período, hasta tres cuartas partes de las especies animales y vegetales típicas del bosque primario regresaron". Nico Blüthgen, profesor de Ecología en la TU Darmstadt y autor senior del estudio, lo resume de forma más directa en el comunicado de prensa de la Universidad de Marburgo sobre el estudio: "los bosques tropicales demuestran una resiliencia notable y la capacidad de volver a su estado original".

No toda la biodiversidad se recupera igual de rápido

La cifra del 90% corresponde a abundancia y diversidad general, no a que el bosque sea idéntico al original. Ahí está el matiz que el propio estudio subraya: la composición de especies, es decir, que sean exactamente las mismas especies y no solo un número comparable de ellas, solo alcanzó cerca del 75% de similitud con el bosque maduro en el mismo período de 30 años.

Qué se mideRecuperación a 30 añosQué significa
Abundancia y diversidad generalMás del 90%El bosque regenerado sostiene casi tanta vida y tanta variedad como uno primario
Composición de especiesCerca del 75%Todavía falta una porción real de las especies exactas del bosque original
Estructura y especies de árbolesDécadas a siglosLos árboles grandes y la arquitectura del dosel tardan mucho más que la fauna móvil

La razón de esa brecha tiene que ver con quién hace el trabajo de recolonizar primero. Según describe la nota de prensa de la Universidad de Marburgo, los animales móviles (murciélagos, monos y otros mamíferos, además de aves) son los primeros en regresar a las áreas despejadas y traen consigo las semillas de árboles que necesita el bosque para regenerarse; los escarabajos peloteros, por su parte, entierran esas semillas en el suelo, un paso clave para que germinen. En cambio, las comunidades de invertebrados de hojarasca y las bacterias del suelo tardan mucho más que los propios árboles en parecerse a las de un bosque maduro.

Un escarabajo estercolero de color oscuro sobre hojarasca en el suelo del bosque
Los escarabajos peloteros entierran las semillas que traen aves y mamíferos, un paso silencioso pero clave en la regeneración del bosque. Foto: Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.Crédito: Wikimedia Commons, CC BY-SA 2.0.

Por qué el sitio del estudio importa

Los 62 sitios analizados no eran selva completamente arrasada, sino tierras que antes se usaban para cultivo de cacao y pastoreo de ganado, en distintas etapas de abandono. Eso importa para no sobregeneralizar la cifra: el propio equipo advierte que la velocidad de recuperación puede variar según qué tan severa fue la degradación previa, y que su hallazgo aplica, en principio, al área de estudio en el Chocó ecuatoriano, no a cualquier bosque tropical del planeta.

Aun así, el Chocó biogeográfico no termina en Ecuador: es una de las regiones más lluviosas y biodiversas del planeta, y se extiende de forma continua hacia el Chocó colombiano y el este de Panamá, compartiendo el mismo tipo de bosque húmedo tropical y buena parte de las mismas familias de fauna dispersora de semillas. Esa continuidad ecológica es la que hace plausible, aunque el estudio no lo pruebe directamente, que un patrón similar de recuperación opere también en potreros y cultivos abandonados al otro lado de la frontera con Ecuador.

Un mono aullador rojo sobre una rama, entre el follaje de un bosque tropical
Monos, murciélagos y aves son quienes primero regresan a un área despejada, y traen consigo las semillas que el bosque necesita para regenerarse. Foto: Wikimedia Commons, CC BY 4.0.Crédito: Wikimedia Commons, CC BY 4.0.

Qué significa esto para quien gestiona restauración o compensación

El hallazgo no es un argumento para dejar de sembrar árboles activamente donde haga falta, pero sí es evidencia dura a favor de una alternativa que suele parecer menos vistosa: proteger y dejar en pie los bosques secundarios que ya se están regenerando solos, en lugar de asumir que toda restauración requiere plantación activa desde cero. Un bosque secundario con 20 o 30 años de regeneración espontánea puede estar mucho más cerca de un ecosistema funcional (en biomasa, en diversidad, en servicios ecosistémicos) de lo que sugiere su apariencia todavía joven.

Lo que ese mismo bosque secundario no garantiza, según el propio estudio, es la restitución exacta de la composición de especies original en el corto o mediano plazo. Para quien mide el éxito de una compensación ambiental o de un proyecto de restauración por el número de especies y la cantidad de biomasa, la noticia es buena. Para quien lo mide por la presencia de las especies exactas que había antes de la intervención, sobre todo las más sensibles o de dispersión lenta, treinta años pueden no ser suficientes.

El bosque vuelve rápido a parecerse a sí mismo en número y en función. Volver a ser exactamente el mismo bosque, especie por especie, es una escala de tiempo distinta, y esa diferencia debería pesar en cualquier decisión que dé por cumplida una meta de restauración solo porque ya pasaron unas cuantas décadas.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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