Teledetección
Oro de aluvión en Colombia: 118.410 hectáreas mapeadas en 2025 y 91.187 con indicios de abandono
El monitoreo satelital de oro de aluvión que publicaron el 2 de octubre el Ministerio de Minas y Energía y UNODC detectó 118.410 hectáreas en 2025. Qué mide, cómo separa lo lícito de lo no autorizado y qué dice sobre las 69.166 hectáreas de pasivos ambientales sin dueño.
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El 2 de octubre el Ministerio de Minas y Energía y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) presentaron el monitoreo anual de la explotación de oro de aluvión. Para 2025, según el Ministerio, se detectaron "118.410 hectáreas con evidencia de explotación de oro de aluvión (EVOA) en tierra", un 4,5 % más que las 113.310 hectáreas de 2024.
El total ya es grande, pero lo más útil para quien trabaja en gestión ambiental no es el total. Es lo que el monitoreo permite ver al cruzar capas: qué parte tiene respaldo legal, dónde persiste y cuánto territorio queda dañado cuando la maquinaria se va.
Qué mide el monitoreo EVOA y qué no
EVOA significa "evidencias de explotación de oro de aluvión". No cuenta minas ni títulos: cuenta huellas visibles en el paisaje. La presentación de resultados organiza el sistema en cuatro componentes:
| Componente | Qué hace |
|---|---|
| Detección | Identifica, dimensiona y sigue las evidencias de explotación |
| Marco de legalidad | Contrasta la localización con la información oficial disponible para separar las evidencias con respaldo de instrumentos de explotación de las ilícitas o no autorizadas |
| Restricciones ambientales | Reconoce dónde la explotación compromete territorios ambientalmente sensibles |
| Focalización | Integra las evidencias con otras variables territoriales para reconocer concentraciones y convergencias |
Una precisión útil: según la misma presentación, entre 2014 y 2016 el sistema solo detectaba, y desde 2018 incorpora la condición de legalidad. Por eso conviene leer "ilícita" como "sin respaldo en la información oficial disponible al contrastar", no como un fallo sobre un caso individual. Es un mapa de prioridades, no una sentencia predio por predio.

Dónde se concentra: dos departamentos y diez municipios
La concentración es fuerte y se lee directo en la presentación:
- Chocó: 46.958 hectáreas, el 40 % del total nacional de EVOA.
- Antioquia: 45.042 hectáreas, el 38 %.
- Entre los dos suman el 78 % de la EVOA del país.
- Los diez municipios con más explotación ilícita reúnen 48.085 hectáreas, el 54 % de la ilícita nacional (cerca de 88.800 hectáreas).
Encabezan esa lista Nóvita (6.716 hectáreas), El Cantón del San Pablo (6.375) y Ayapel, en Córdoba (6.038). Ayapel es el único de los diez que no está en Chocó ni en Antioquia.
El Ministerio añade que "alrededor de la mitad de la explotación de oro de aluvión a nivel nacional (49 %) se presenta en áreas donde la minería no está permitida (58.216 hectáreas)". Y que la explotación se concentra en tierras de comunidades negras, con el 45 % del total nacional, de las cuales Chocó tiene el 84 %.
Parques, resguardos y ríos: la presión que se mueve
Dentro del Sistema de Parques Nacionales Naturales la superficie es pequeña, pero crece rápido: según la presentación, entre 2023 y 2025 la EVOA en tierra pasó de 110 a 278 hectáreas, con una expansión marcada en el Parque Nacional Natural Río Puré. En resguardos indígenas, la explotación en tierra suma 785 hectáreas en 30 resguardos (0,4 % del total nacional), pero el documento advierte que la explotación en los ríos extiende la exposición aguas abajo, hacia territorios que no contienen el punto de extracción.
Ese es un dato de método con consecuencias prácticas: medir solo el polígono intervenido subestima el territorio afectado por el agua.

Lo que queda cuando la draga se va
Esta es la parte menos comentada de los resultados. La presentación separa cuatro dinámicas entre 2024 y 2025:
| Dinámica | Hectáreas |
|---|---|
| Estabilidad (la actividad continúa en el mismo sitio) | 99.069 |
| Expansión (ampliación de áreas ya detectadas) | 14.105 |
| Nuevas evidencias (nuevos frentes) | 5.236 |
| Abandono (áreas con indicios de cese de la actividad) | 14.241 |
La suma de las tres primeras filas da las 118.410 hectáreas de 2025. Y el balance acumulado 2014 a 2025 es el que debería preocupar a quien planifica restauración: 209.597 hectáreas con EVOA en tierra, de las cuales 118.410 tienen indicios de explotación en 2025 y 91.187 muestran indicios de abandono o cese. El mismo documento cuenta además 69.166 hectáreas como "pasivos ambientales huérfanos", asociadas a explotación ilícita o no autorizada.
Dos datos más del mismo documento: aproximadamente el 38 % de la superficie ilícita identificada en 2018 (unas 26.240 hectáreas) vuelve a identificarse en 2025, y en 2025 se perdieron 15.946 hectáreas de coberturas vegetales, 6.865 de ellas de vegetación primaria.
Qué significa para quien gestiona territorio o proyectos
Lo siguiente es análisis propio, no una conclusión de los autores:
- La serie histórica sirve como línea base. Una capa anual comparable desde 2014 permite saber si un predio, una cuenca o una concesión ya tenía huella antes de que llegara el proyecto.
- El abandono no es el final del problema. Que 91.187 hectáreas muestren cese de actividad cambia la pregunta: de "cómo controlo la extracción" a "quién recupera el sitio". Las 69.166 hectáreas de pasivos huérfanos son la demanda potencial más grande de restauración que este monitoreo hace visible.
- La escala de cuenca importa. Si la presión viaja aguas abajo, los análisis de impacto sobre agua y comunidades no pueden detenerse en el límite del polígono.
- Hay un límite de lectura. Son evidencias detectadas por percepción remota y contrastadas con registros oficiales: sirven para priorizar y verificar en campo, no para dar por probado un caso concreto.
Una lectura final
El valor de este monitoreo no está en repetir que la minería ilícita crece, sino en que convierte un problema difuso en una capa que se puede cruzar con cualquier otra: cuencas, parques, tierras colectivas, cobertura. Si la restauración de pasivos huérfanos llega a planificarse, el insumo cartográfico ya existe; lo que falta es decidir quién la financia y la ejecuta.
Foto de portada: "ISS-64 Atrato River, Colombia", NASA Johnson Space Center (octubre de 2020), dominio público (la imagen muestra el delta del Atrato y su pluma de sedimentos; es ilustrativa y no registra minería), vía Wikimedia Commons.
Juan Felipe Romero
Ecólogo
Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.
Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.
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