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Cámaras trampa contra ADN ambiental: en 13 fincas de España, las cámaras vieron casi cuatro veces más mamíferos

Un estudio publicado el 14 de octubre comparó cámaras trampa y ADN ambiental en 13 fincas ganaderas de España. Las cámaras detectaron mucha más fauna, pero el ADN vio lo que ellas no. Qué significa para quien diseña un monitoreo.

Juan Felipe Romero6 min de lectura
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Cámaras trampa contra ADN ambiental: en 13 fincas de España, las cámaras vieron casi cuatro veces más mamíferos

Un mismo estanque, dos métodos y resultados que casi no se parecen. En 13 fincas ganaderas de España, un equipo del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (IREC) puso cámaras trampa y filtró agua para buscar ADN ambiental. Las cámaras registraron en promedio 7,84 taxones de mamíferos silvestres por sitio; el ADN, 2. El estudio salió el 14 de octubre en Frontiers in Ecology and Evolution.

Importa porque el ADN ambiental (eDNA) se vende cada vez más como el reemplazo barato y sin trampas del monitoreo tradicional. Este trabajo no dice que no sirva. Dice que, donde hay mucho ganado, su señal se sesga, y que elegir un solo método puede dar una imagen equivocada de quién vive en el lugar.

7,84 frente a 2Taxones de mamíferos silvestres por sitio, en promedio: cámaras trampa frente a ADN ambiental, en 13 fincas extensivas de España (Perelló et al., Frontiers in Ecology and Evolution, 14 de octubre de 2026).

Qué se comparó exactamente

El diseño es sencillo y por eso útil de entender. Según el texto del estudio:

ElementoCámaras trampaADN ambiental
Sitios13 fincas extensivas al aire libreLos mismos 13 sitios
Esfuerzo27 a 30 cámaras por finca, 24 horas durante dos días consecutivosUn punto de agua por sitio, dos réplicas de filtración
MuestraFotografíasEn promedio 10,35 litros de agua filtrada por sitio
Resultado en mamíferos silvestres7,84 ± 2,54 taxones por sitio2 ± 1,73 taxones por sitio
Resultado en aves7,61 ± 3,09 taxones por sitio0,85 ± 1,28 taxones por sitio
Gráfico de barras: mamíferos silvestres 7,84 con cámaras y 2,00 con ADN ambiental; aves 7,61 con cámaras y 0,85 con ADN ambiental
Riqueza promedio por sitio según el método. Las cámaras superan al ADN en ambos grupos. Crédito: Gráfico propio con datos de Perelló et al. (2026).

Lo más interesante no es quién ganó, sino el traslape

Entre los 13 sitios, la suma de ambos métodos dio 22 taxones de mamíferos. Solo nueve fueron detectados por los dos métodos en al menos un sitio. En aves, ninguno: los autores escriben que no hubo coincidencia de taxones entre el método morfológico y el molecular.

Es decir, cada método vio un pedazo distinto de la comunidad. El ADN, además, detectó lo que las cámaras no apuntan: anfibios en 10 de los 13 sitios, reptiles en 2 y una especie de pez en 5.

Manos con guantes toman una muestra de agua de un estanque con una jeringa y un filtro, con vacas pastando al fondo
Toma de agua para ADN ambiental junto a un estanque con ganado. Ilustración generada con IA, no corresponde a las fincas del estudio. Crédito: Imagen generada con IA (spacexai/grok-imagine-image).

Por qué el ganado le estorba al ADN

El estudio apunta a una explicación biológica: los taxones gregarios del estudio fueron sobre todo ganado y ungulados silvestres, y la mayoría de los mamíferos no gregarios fueron carnívoros. Es plausible (inferencia de este artículo, no un hallazgo medido) que quien bebe en grupo y en el mismo estanque deje mucho más ADN que un carnívoro solitario que pasa de noche. Las conclusiones del artículo lo dicen así: depender solo de técnicas de eDNA "may lead to biased biodiversity estimates in livestock-dominated environments", es decir, puede producir estimaciones sesgadas en entornos dominados por ganado.

Hay otra limitación técnica concreta: el marcador molecular usado no permitió distinguir entre cerdo doméstico y jabalí. Para una finca, esa diferencia es justo la que importa.

Lo que el estudio no prueba

Conviene leerlo con sus propios límites, que los autores enumeran:

  • El ADN se tomó en un solo punto de agua por sitio, con dos réplicas de filtración.
  • Son 13 sitios, lo que limita la potencia estadística de algunos análisis.
  • El resultado es para fincas extensivas de España, en un diseño de dos días de cámaras. No es una medición del desempeño del ADN en un bosque húmedo tropical, donde la química del agua, la lluvia y las bases de datos de referencia cambian mucho.

Esa última frase es una precaución de este artículo, no una conclusión del estudio. Pero es la que más pesa para quien trabaja en el trópico.

Qué significa para quien diseña un monitoreo

Tres decisiones prácticas, que son lectura propia de este artículo a partir de los resultados:

  1. No pongas en el mismo informe "ausencia por ADN" y "ausencia por cámara" como si fueran equivalentes. Un taxón no detectado por eDNA puede estar presente, sobre todo si es solitario y no frecuenta el agua.
  2. Si hay ganado en el predio, desconfía de las listas de mamíferos que salen solo de agua. El ADN doméstico puede dominar la señal.
  3. Usa cada método para lo que ve mejor. Las cámaras para mamíferos medianos y grandes y aves terrestres; el ADN para lo que la cámara no cubre, como anfibios y peces. Los autores recomiendan el uso complementario de ambos para evaluar poblaciones de fauna.

Si estás armando un diseño de cámaras, la guía de fototrampeo y análisis de datos cubre cuántas cámaras y cuánto tiempo. Y para entender qué puede y qué no puede hacer la técnica molecular, está el artículo sobre ADN ambiental y monitoreo de biodiversidad.

Cierre

El ADN ambiental es una herramienta real, pero no un sustituto de la cámara: es otra ventana, con sus propios puntos ciegos. La próxima vez que una propuesta de monitoreo prometa "toda la fauna con una muestra de agua", vale la pena preguntar cuántos de esos animales beben en ese estanque.

Imagen de portada: cámara trampa junto a un estanque, ilustración generada con IA (spacexai/grok-imagine-image), no corresponde a las fincas del estudio.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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