Hidrología
Cuatro cuencas amazónicas perdieron 33.000 hectáreas de agua natural en 25 años, y la del Caquetá es la que más retrocede
Un análisis satelital de 722 microcuencas en cuatro países encontró que la Amazonía perdió 33.000 hectáreas de agua natural entre 2000 y 2024. La cuenca colombiana del Caquetá concentra la mayor pérdida absoluta, y la ganadería es la causa principal.
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Entre 2000 y 2024, cuatro cuencas amazónicas perdieron cerca de 33.000 hectáreas de agua natural, el equivalente a 330 kilómetros cuadrados o más de dos veces el Parque Nacional Tayrona. La cifra sale de un análisis satelital de 25 años sobre 722 microcuencas, publicado el 17 de septiembre de 2026 por El CLIP como parte de la investigación "Aguas Partidas".
Por qué importa ahora
El agua que desaparece de estas cuencas no es un dato abstracto de teledetección: es el río, la quebrada o la laguna de la que dependen para beber, pescar y moverse 74 pueblos indígenas repartidos en 202 territorios dentro de las cuatro cuencas analizadas, según la misma investigación. Cuando un cauce se seca, se llena de sedimento de minería o queda represado, esa dependencia no tiene un sustituto fácil.
Cómo se hizo el análisis
El equipo de periodistas de Mongabay Latam, El Espectador y Correo del Caroní, aliado con científicos del Instituto Serrapilheira de Brasil y coordinado por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), analizó 722 microcuencas que alimentan cuatro grandes ríos amazónicos: el Beni (Bolivia), el Caquetá (Colombia), el Madre de Dios (Perú) y el Caroní (Venezuela).
El método no depende de una sola imagen satelital ni de un solo año: compara la superficie de agua natural (ríos, lagunas, humedales) presente en 2000 contra la de 2024, y separa esa pérdida de la aparición de agua artificial o antrópica, sobre todo pozas de minería que quedan después de remover la vegetación y el suelo para extraer oro u otros minerales.
Cuatro cuencas, cuatro presiones distintas
La causa principal de la pérdida de agua natural no es la misma en cada cuenca. Eso es justamente lo que hace útil comparar los cuatro casos en vez de mirar solo una cifra global:
| Cuenca (país) | Qué encontró el estudio | Presión principal |
|---|---|---|
| Caquetá (Colombia) | 21.532 ha de agua natural perdidas, la mayor pérdida absoluta de las cuatro cuencas | Ganadería |
| Beni (Bolivia) | Casi 14.000 ha de agua natural perdidas, con unas 3.000 ha de pozas de minería en su lugar | Minería |
| Madre de Dios (Perú) | La superficie de agua artificial se multiplicó casi por doce, de 1.224 a 14.418 ha | Minería |
| Caroní (Venezuela) | Más de tres cuartas partes del caudal del río contenidas por tres represas (Guri, Macagua y Caruachi); drenajes de mina con sedimentos y metales pesados, incluido mercurio | Minería e hidroeléctricas |

El caso del Caquetá: por qué pesa tanto la ganadería
En las otras tres cuencas, la minería deja una huella visible y relativamente fácil de rastrear por satélite: aparecen pozas de agua artificial donde antes había bosque. En el Caquetá, la ganadería actúa distinto: no deja una poza que se pueda contar, sino que reemplaza bosque de ribera y humedales por potreros, lo que reduce la capacidad del suelo para retener agua y altera el cauce natural de quebradas y caños menores.
Esa diferencia explica por qué el Caquetá concentra casi dos tercios de la pérdida total de agua natural de las cuatro cuencas (21.532 de las 33.000 hectáreas, según las cifras publicadas), aunque no tenga el mismo nivel de minería que Bolivia o Perú: la ganadería opera sobre un área mucho más extensa que cualquier frente minero puntual.
Qué significa esto para quien gestiona el territorio
El hallazgo no es exclusivo de Colombia ni de una sola causa: las cuatro cuencas muestran que la pérdida de agua natural en la Amazonía se puede originar tanto en la minería (Bolivia, Perú, Venezuela) como en la ganadería extensiva (Colombia), y que una represa puede tener el mismo efecto sobre el caudal disponible que decenas de miles de hectáreas de potreros. Para quien tiene que decidir dónde priorizar restauración de rondas hídricas o vigilancia ambiental, la lección práctica es que la causa dominante cambia de cuenca en cuenca, así que el diagnóstico de teledetección tiene que preceder a la intervención, no asumirla.
La metodología usada en esta investigación (comparar agua natural contra agua artificial en microcuencas, con series satelitales largas) es replicable con las mismas fuentes públicas para otras cuencas del país que no entraron en este análisis de cuatro casos.
Portada: vista aérea del río Solimões, tramo brasileño del sistema amazónico, tomada en 2009. Imagen: lubasi, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons.
Juan Felipe Romero
Ecólogo
Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.
Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.
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