Especies en peligro
Milagro: la cría que confirma qué tan cerca está el paujil de pico azul de desaparecer
El nacimiento de una cría de paujil de pico azul en el Zoológico de Barranquilla reabre la pregunta de fondo: quedan apenas 1.085 individuos adultos de una especie que solo existe en Colombia y que perdió 92,8% de su hábitat viable en 25 años. Qué prueba en realidad este nacimiento y qué no.
El 29 de agosto, el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible anunció el nacimiento de una cría hembra de paujil de pico azul (Crax alberti) en el Zoológico de Barranquilla. Le pusieron un nombre que resume bien el problema: Milagro. Es una ave que solo existe en Colombia, y de la que quedan apenas 1.085 individuos adultos en todo el país.
Por qué una sola cría es, a la vez, una buena noticia y una alarma
El paujil de pico azul está clasificado como En Peligro Crítico por la Lista Roja de la UICN, la categoría más alta antes de la extinción en estado silvestre. Según la evaluación 2025 de BirdLife International (la organización responsable de evaluar aves para esa lista), la especie "ha perdido 92,8% de su hábitat viable (de 12.003 km² a 1.150 km²) por deforestación y fragmentación" en los últimos 25 años, lo que se tradujo en una "disminución poblacional de 95,5%".
El propio Ministerio de Ambiente lo dice sin rodeos: "sin acciones urgentes, la especie podría desaparecer de los ecosistemas naturales hacia 2050". Ese es el marco real en el que hay que leer el nacimiento de Milagro: no como un problema resuelto, sino como una pieza (valiosa, pero pequeña) de un problema que sigue siendo enorme.
Qué nació exactamente y por qué importa que sea en un segundo zoológico
Milagro no es la primera cría de la especie en cautiverio, pero sí es parte de un hito relativamente reciente. El Zoológico de Barranquilla adelanta desde 2018 un programa de conservación y reproducción de la especie, y logró su primer nacimiento exitoso en 2023. Con Milagro, ya suma ocho crías desde entonces, "convirtiéndose en la segunda institución del país" en reproducir la especie en cautiverio, según confirmó el propio zoológico.
Que exista una segunda institución capaz de reproducir la especie no es un detalle administrativo. Un programa de cría en cautiverio que depende de un solo lugar es frágil: cualquier brote sanitario, cualquier falla en el manejo genético de un grupo fundador pequeño, puede comprometer años de trabajo de una sola vez. Repartir esa capacidad entre más de una institución es, en sí mismo, parte de la gestión del riesgo de extinción.

Los números que explican por qué esto no es solo una noticia tierna
Vale la pena poner en una sola tabla lo que de verdad dicen las fuentes primarias sobre el estado de la especie, porque cada cifra por separado suena grave, pero juntas explican por qué BirdLife la ubica en la categoría más alta de riesgo antes de la extinción en vida silvestre.
| Indicador | Cifra | Fuente |
|---|---|---|
| Hábitat viable perdido en 25 años | 92,8% (de 12.003 km² a 1.150 km²) | BirdLife International, evaluación 2025 |
| Disminución poblacional asociada | 95,5% | BirdLife International, evaluación 2025 |
| Individuos adultos totales estimados (2024) | 1.085 | Ministerio de Ambiente de Colombia |
| Única población silvestre viable | 138 individuos (Reserva El Paujil, Serranía de las Quinchas) | BirdLife International, evaluación 2025 |
| Crías nacidas en cautiverio en Barranquilla desde 2023 | 8 (incluida Milagro) | Zoológico de Barranquilla, vía HSB Noticias |
Leída así, la tabla deja una conclusión incómoda: el trabajo de cría en cautiverio avanza a un ritmo de unidades por año, mientras la pérdida de hábitat que originó la crisis se mide en miles de kilómetros cuadrados. Son dos relojes que corren a velocidades completamente distintas.

Qué hace distinto a este programa de "tener el ave en un zoológico"
Un programa de conservación ex situ serio no termina en lograr que una pareja se reproduza: el objetivo declarado es llegar a la reintroducción en vida silvestre, algo que exige manejar la diversidad genética del grupo fundador durante varias generaciones antes de soltar un solo individuo en un hábitat que además tiene que estar protegido y disponible. La directora del Zoológico de Barranquilla, Farah Ajami Peralta, fue explícita sobre en qué punto de ese camino está Milagro: "el nacimiento de 'Milagro', una hembra, representa un nuevo paso hacia el objetivo de desarrollar un programa de reintroducción", dijo al anunciar el nacimiento. Un paso, no la llegada.
El ministro de Ambiente, Fabio Arjona, añadió que el paso institucional siguiente ya tiene fecha aproximada: "el plan de recuperación del paujil y su plan de manejo serán lanzados en las próximas semanas", con participación de instituciones científicas, zoológicos, comunidades locales y el sector privado, según el mismo comunicado.
Qué significa esto y qué hay que vigilar
Que nazca una cría más no cambia por sí solo la cifra de 1.085 individuos adultos en el país, ni revierte la pérdida de 92,8% de hábitat de los últimos 25 años. Lo que sí indica es que la técnica de reproducción en cautiverio funciona en más de un lugar, lo cual es una condición necesaria (no suficiente) para cualquier plan futuro de reintroducción.
Lo que de verdad hay que vigilar en las próximas semanas es si el plan de manejo y recuperación que anunció el Ministerio incluye algo más que zoológicos: protección efectiva del hábitat que le queda a la única población silvestre considerada viable, en la Serranía de las Quinchas, y un mecanismo real para ampliar esa población más allá de una sola reserva. Sin eso, un programa de cría en cautiverio puede producir crías indefinidamente sin que exista, algún día, un bosque a donde soltarlas.
La conclusión que importa
Milagro es una buena noticia sobre una técnica, no una buena noticia sobre una especie. La técnica de reproducción en cautiverio del paujil de pico azul ya funciona en dos instituciones colombianas; el problema que hizo falta esa técnica en primer lugar (la pérdida de más del 90% del hábitat de la especie) sigue exactamente donde estaba antes de que naciera esta cría. Tratar el nacimiento de un solo pichón como si cerrara el caso es, precisamente, el tipo de alivio prematuro que le resta urgencia a lo que todavía falta por hacer.
Portada: paujil de pico azul (Crax alberti) en cautiverio, fotografiado por DickDaniels, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.
Juan Felipe Romero
Ecólogo
Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.
Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.
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