Ciencia y tecnología
La cámara que ve una ballena antes de que el capitán del barco la vea
WhaleSpotter combina cámaras térmicas e inteligencia artificial para detectar ballenas antes de que un barco las golpee en la bahía de San Francisco, mientras Whale Safe cruza esos datos con avistamientos y modelos de hábitat. Cómo funciona, qué tan grave es el problema que ataca y qué tan lejos está de replicarse en otros puntos del mundo donde una ruta de navegación cruza una temporada de ballenas.
En 2025 aparecieron 21 ballenas grises muertas en la bahía extendida de San Francisco, la cifra más alta en 25 años, y al menos el 40% murió por golpe de barco, según datos del Marine Mammal Center citados por NBC News. En lo que va de 2026 ya se habían sumado al menos 10 muertes más para mayo. La respuesta no fue una nueva veda ni un límite de tráfico: fue poner cámaras térmicas con inteligencia artificial a vigilar la bahía las 24 horas.
Por qué esto no es un problema menor de una sola bahía
Una colisión con un barco no deja casi nunca un rastro fácil de contar. El Benioff Ocean Science Laboratory de UC Santa Bárbara, la institución detrás de este sistema, estima que la tasa de detección de cadáveres es de apenas 5% a 17%: la mayoría de las ballenas muertas por golpe de barco se hunden o se descomponen en altamar antes de que alguien las encuentre.
Eso significa que las cifras oficiales de muertes son un piso, no un techo. Y el remedio que ya se probó funciona: bajar la velocidad de un barco a 10 nudos o menos reduce drásticamente el riesgo de una colisión mortal, de acuerdo con la investigación que cita el propio laboratorio. El problema nunca fue no saber qué hacer, sino saber a tiempo dónde está la ballena para pedirle a un capitán que reduzca la velocidad.
Cómo ve una cámara térmica lo que un vigía humano no alcanza a ver
WhaleSpotter, la pieza más nueva de este sistema, escanea la bahía las 24 horas buscando soplos y firmas de calor hasta 2 millas náuticas de distancia. La red se activó la semana del 20 de mayo de 2026 con una primera cámara en Angel Island y una segunda a bordo de un ferry entre San Francisco y Vallejo; el plan es sumar estaciones en el puente Golden Gate y en Alcatraz.
La inteligencia artificial no decide sola: identifica un posible avistamiento y un observador de mamíferos marinos entrenado lo verifica antes de que la alerta salga por radio a los operadores de ferris y a los controladores de tráfico de embarcaciones, y se publique en el sitio de Whale Safe. Es la misma lógica que ya usan otros sistemas de monitoreo automatizado en campo: la máquina filtra el volumen, una persona confirma lo que importa.

La otra mitad del sistema: Whale Safe
WhaleSpotter no reemplaza a Whale Safe, lo complementa. Whale Safe combina tres fuentes de datos: un sistema acústico con inteligencia artificial que detecta el canto de la ballena bajo el agua, una app donde científicos comunitarios registran avistamientos visuales, y un modelo que predice la probabilidad de presencia de ballenas según variables oceanográficas. Las tres se cruzan con el Sistema de Identificación Automática (AIS) que reporta en tiempo real la velocidad de cada barco, y el resultado se resume en una calificación pública de "presencia de ballenas" de baja a muy alta.
El sistema opera en el Canal de Santa Bárbara desde 2020 y se extendió a la región de San Francisco en 2022, con participación de Point Blue Conservation Science, University of Washington, UC Santa Cruz, Woods Hole Oceanographic Institution, la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, Global Fishing Watch y EcoQuants.
| Monitoreo tradicional | WhaleSpotter + Whale Safe | |
|---|---|---|
| Quién detecta primero | Un vigía humano o el propio capitán | Cámara térmica o hidrófono con IA, las 24 horas |
| Cuándo se sabe que hubo un avistamiento | A veces después de la colisión | En minutos, antes de que el barco llegue a esa zona |
| Qué motiva a un capitán a bajar la velocidad | Una recomendación general de temporada | Una calificación pública de riesgo, actualizada casi en tiempo real |
| Qué tan completo es el registro de muertes | Solo cadáveres encontrados (5% a 17% del total estimado) | El mismo problema de fondo, pero con más avistamientos vivos capturados antes del golpe |
Un problema que se repite en cualquier ruta que cruce una temporada de ballenas
El patrón de fondo (una ruta de navegación intensa que se superpone con el hábitat o la migración de una ballena) no es exclusivo de California. Frente al sur de Sri Lanka, la principal zona de alimentación de una población de ballenas azules coincide con un corredor de tráfico marítimo, y OceanCare documenta que desplazar esa ruta apenas 15 millas náuticas más al sur reduciría el riesgo de colisión hasta en un 95%; hoy solo una cuarta parte del tráfico usa esa alternativa más segura. En el Mediterráneo, la Comisión Ballenera Internacional documenta que la tasa mínima de colisiones fatales pasó de 1 a 1,7 ballenas por año entre las décadas de 1970 y 1990, y desde 2019 trabaja junto a la UICN y ACCOBAMS para cruzar zonas marinas importantes para mamíferos con datos de tráfico marítimo, el mismo tipo de cruce de información que ya hace Whale Safe de forma automatizada.
El Pacífico colombiano vive una versión distinta del mismo cruce, aunque con otro propósito: cada año, entre julio y octubre, con la mayor densidad de ballenas entre septiembre y octubre (justo ahora), el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga recibe más de 3.000 ballenas jorobadas que llegan a reproducirse frente a Buenaventura, uno de los puertos más activos del país. Allí el riesgo que se regula hoy es otro (Parques Nacionales limita a tres embarcaciones turísticas simultáneas por grupo de ballenas, a 9 km/h de velocidad máxima y 100 metros de distancia mínima, según las recomendaciones vigentes para la temporada 2026), no el tráfico de carga. No existe, hasta donde alcanza esta investigación, ningún sistema tipo Whale Safe operando en el Pacífico colombiano ni ningún caso publicado que lo documente: la mención es solo un ejemplo de que el mismo cruce entre ballenas y barcos, con otro tipo de embarcación, también ocurre ahí.

Qué significa esto y qué hay que vigilar
Lo que cambia con este tipo de sistema no es la solución al problema (bajar la velocidad sigue siendo la única medida que de verdad reduce el riesgo), sino la velocidad y la certeza con la que alguien se entera de que hay una ballena cerca. Una recomendación de temporada, válida para meses enteros, no compite con una alerta que llega en minutos a la cabina de un ferry. La limitación real hoy es que la mayoría de estas herramientas dependen de infraestructura costosa (hidrófonos fijos, cámaras térmicas, procesamiento en tiempo real) que solo un puñado de bahías en el mundo puede costear, y de que la reducción de velocidad siga siendo, en gran parte, voluntaria: ningún sistema de detección evita una colisión si el capitán decide no bajar la velocidad al recibir la alerta.
La conclusión que importa
Una cámara térmica con inteligencia artificial no salva una ballena por sí sola: solo le da a un capitán la información que antes no tenía a tiempo para actuar. Eso ya es un cambio real frente a un problema donde hasta el 95% de las víctimas nunca se contabiliza, y el próximo paso obvio (más allá de California) es que otros puntos del planeta donde una ruta de carga cruza una temporada de ballenas, sea en Sri Lanka, el Mediterráneo o cualquier corredor todavía sin vigilar, puedan costear la misma combinación de sensores en vez de depender solo de una recomendación de velocidad que nadie está obligado a seguir.
Portada: un buque portacontenedores pasando bajo el puente Golden Gate, en la misma bahía de San Francisco donde opera WhaleSpotter. Fotografía de Clay Gilliland, CC BY-SA 2.0, vía Wikimedia Commons.
Juan Felipe Romero
Ecólogo
Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.
Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.
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