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Taxonomía

La ciencia describió una especie de gato salvaje nueva por primera vez en un siglo, y de paso partió en cinco piezas al felino que Colombia creía conocer

Un estudio genómico en Current Biology dividió al 'gato tigre' sudamericano en cinco especies distintas, incluida una completamente nueva para la ciencia. El felino andino que Colombia conocía como Leopardus tigrinus ahora tiene otro nombre, y la razón importa para su estado de conservación.

Juan Felipe Romero13 min de lectura
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La ciencia describió una especie de gato salvaje nueva por primera vez en un siglo, y de paso partió en cinco piezas al felino que Colombia creía conocer

No se describía una especie nueva de gato salvaje desde hacía más de un siglo. El 17 de septiembre de 2026, un equipo internacional publicó en Current Biology el análisis genómico que cambió eso, y de paso resolvió una confusión que arrastraba a uno de los felinos más difíciles de estudiar de Suramérica: lo que durante décadas se llamó "el gato tigre" o "tigrina" (Leopardus tigrinus), un pequeño felino manchado más liviano que un gato doméstico, en realidad nunca fue una sola especie.

Un felino, cinco especies

El estudio, liderado por Jonas Lescroart, Paola Nogales-Ascarrunz y Eduardo Eizirik, analizó genomas completos de 38 individuos del género Leopardus, combinando muestras frescas de campo con ADN extraído de ejemplares históricos conservados en museos. El resultado: lo que la ciencia trataba como una sola especie ampliamente distribuida en realidad son cinco linajes genéticamente distintos.

EspecieNombre comúnDónde vive
Leopardus tigrinusGato tigre del norteEscudo Guayanés y llanuras al norte de Suramérica
Leopardus guttulusGato tigre del surBosque Atlántico y sur de Brasil
Leopardus emiliaeGato tigre del esteNordeste de Brasil
Leopardus pardinoidesGato tigre nubladoAndes del norte, desde Costa Rica hasta Perú
Leopardus tilcayoTilcayoYungas de Bolivia (especie nueva para la ciencia)
38 genomasindividuos del género Leopardus analizados para separar el complejo en cinco especies

El tilcayo es el hallazgo que se llevó los titulares: mide apenas unos 46 centímetros de largo y pesa 1,4 kilos, menos que un gato doméstico promedio, con orejas pequeñas y redondeadas y un pelaje de manchas más grandes que las de sus parientes. El análisis genético estima que este linaje se separó de los demás gatos tigre hace unos 1,4 millones de años, durante el Pleistoceno temprano.

Leopardus tigrinus emiliae, el gato tigre del este, fotografiado en Brasil
Leopardus tigrinus emiliae, el gato tigre del este, uno de los cinco linajes que el estudio confirmó como especies separadas. Fotografiado en Brasil en 2013.Crédito: w_endo, dominio público (CC0), vía Wikimedia Commons.

Por qué el gato de los Andes colombianos cambió de nombre

Aquí está la parte que le importa a Colombia sin que el estudio sea sobre Colombia: el felino que los investigadores colombianos venían documentando en las tres cordilleras andinas bajo el nombre Leopardus tigrinus no corresponde a esa especie. Según el inventario de la UICN sobre esta especie, en Colombia el animal se encuentra a lo largo de las tres cordilleras, restringido casi siempre a elevaciones por encima de los 1.500 metros (con registros hasta los 4.800 metros), y está clasificado como Vulnerable tanto en la Lista Roja de la UICN como en la categoría nacional del país.

Un estudio previo del mismo grupo de investigación, publicado en julio de 2026 en Genetics and Molecular Biology por Buitrago-Torres, Bonilla-Sánchez y colegas, ya había encontrado la pieza que faltaba: al secuenciar ADN de seis ejemplares de museo colombianos más muestras adicionales, los investigadores hallaron que las tigrinas colombianas forman un grupo genético propio, con un respaldo estadístico alto (probabilidad posterior de 0,98), que resulta ser el grupo hermano del linaje de Costa Rica, y que se separó de las poblaciones centroamericanas hace cerca de 1,6 millones de años. Ese linaje andino, del que Colombia forma parte junto con Costa Rica, Ecuador y Perú, es justamente el que el estudio de Current Biology nombró formalmente Leopardus pardinoides, el gato tigre nublado, restringido a los Andes del norte.

Mapa de distribución de la oncilla o gato tigre, según la clasificación previa a la división en cinco especies
Mapa de distribución del gato tigre según la clasificación previa a este estudio, cuando todavía se trataba como una sola especie de amplio rango. La nueva clasificación reparte ese territorio entre cinco especies con rangos mucho más pequeños.Crédito: Cephas, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons. Adaptado de Wild Cats of the World (Sunquist & Sunquist, 2002).

Qué cambia realmente cuando una especie se convierte en cinco

Esto no es solo un ajuste de catálogo para especialistas. Cuando un área de distribución que antes se le atribuía a una sola especie se reparte entre cinco, cada una de esas cinco hereda una fracción del territorio y, casi siempre, una fracción todavía menor de la población total que antes se contaba como una sola. El propio estudio documenta caídas poblacionales del 60% o más en algunos de los linajes recién delimitados, incluido el tilcayo. Es la misma lógica detrás de la frase que resume el hallazgo: una especie que se convierte en cinco no crea nuevos individuos de la nada, solo revela que los que ya existían estaban repartidos en poblaciones más pequeñas y más aisladas entre sí de lo que se pensaba.

Para el gato tigre nublado de los Andes colombianos, que ya cargaba la categoría Vulnerable cuando se contaba junto con las poblaciones de Brasil, las Guayanas y Bolivia, la pregunta que deja abierta este trabajo es si una evaluación de la UICN centrada solo en su rango real (los Andes del norte, no todo el continente) encontraría una población más pequeña y más fragmentada de lo que la categoría actual asume. Los propios autores no publicaron todavía esa reevaluación: lo que sí dejaron es la base genética con la que cualquier autoridad de conservación tendría que hacerla.

Colombia no es un caso aislado en esta historia. El mismo patrón (una especie de amplio rango que la genómica termina revelando como varias especies más restringidas) se repite en otros grupos de fauna neotropical a medida que se abarata secuenciar ADN de ejemplares de museo, y probablemente seguirá apareciendo en primates, anfibios y aves de distribución andina que hoy se tratan como una sola unidad taxonómica. La lección de fondo no es sobre un gato en particular: es que buena parte de lo que la conservación cree saber sobre cuántas especies existen y dónde viven todavía depende de qué tan de cerca se mire.

Imagen de portada: de Oliveira, T.G., Fox-Rosales, L.A., Ramírez-Fernández, J.D. et al., fotografías de los autores y Johannes Pfleiderer, CC BY 4.0, vía Wikimedia Commons.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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