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Colombia quiere destrabar 700 millones de dólares para conservación con la fórmula que ya usó Ecuador en Galápagos

El ministro de Ambiente Fabio Arjona quiere destrabar 200 millones de dólares del Fondo Verde del Clima y más de 500 millones en compensaciones ambientales represadas, inspirado en el canje de deuda por naturaleza que Ecuador cerró en Galápagos en 2023. Qué es esa herramienta, qué tan parecido es el plan colombiano y qué falta por resolver.

Juan Felipe Romero10 min de lectura
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Colombia quiere destrabar 700 millones de dólares para conservación con la fórmula que ya usó Ecuador en Galápagos

"Tenemos ahí detenido un fondo para áreas protegidas constituido con recursos del Fondo Verde del Clima con 200 millones de dólares que hay que poner a funcionar." Con esa frase, el biólogo marino Fabio Arjona Hincapié, hoy ministro de Ambiente de Colombia, describió en julio de 2026 el primer bloque de un plan más grande: usar mecanismos de canje de deuda por naturaleza para financiar conservación en medio del déficit fiscal del país.

Por qué esto importa ahora

Arjona asumió el Ministerio el 7 de agosto de 2026, en la ceremonia de posesión del gabinete completo del presidente Abelardo de la Espriella en el Batallón Pichincha de Cali, y llega con un presupuesto público bajo presión. Su apuesta no es pedir más plata nueva del Tesoro, sino destrabar dinero que ya existe pero está represado, y usar la deuda externa del país como palanca para conseguir más.

700 millones de dólareses la suma de los dos fondos que Arjona quiere poner a funcionar: 200 millones del Fondo Verde del Clima para áreas protegidas y más de 500 millones en compensaciones ambientales represadas en el territorio.

Ese monto no es plata nueva ni un canje ya cerrado: son recursos que, según el propio ministro, ya están comprometidos en el papel pero no se han ejecutado. La pregunta de fondo es si el canje de deuda por naturaleza, la herramienta que menciona como inspiración, puede convertir eso en algo más grande.

Qué es exactamente un canje de deuda por naturaleza

La mecánica, en su versión más usada, funciona así: un país recompra parte de su deuda externa a un valor menor al nominal (porque el mercado ya la cotiza con descuento), financia esa recompra con un préstamo nuevo a mejores condiciones, respaldado por garantías de bancos de desarrollo o aseguradoras de riesgo político, y destina el ahorro en el servicio de la deuda a un fondo de conservación con metas y auditoría específicas. No es condonación de deuda ni un regalo: es refinanciación con un compromiso ambiental amarrado.

El precedente: qué ganó Ecuador con Galápagos

El caso que Arjona cita como modelo es real y bien documentado. En mayo de 2023, Ecuador recompró 1.600 millones de dólares de su deuda externa a cerca de 40 centavos por dólar y los convirtió en un préstamo nuevo de 656 millones, respaldado por una garantía de 85 millones del BID y un seguro de riesgo político de la DFC estadounidense, estructurado por Credit Suisse. El resultado, según la organización que participó en el diseño de la operación:

12 millones de dólares al año, a perpetuidades lo que genera el fondo de conservación creado con el canje de Ecuador: unos 450 millones de dólares destinados a conservación marina en Galápagos durante 18 años, dentro de un ahorro total en servicio de deuda de 1.100 millones a 17 años.
Paisaje costero de la isla San Cristóbal, en las islas Galápagos
Galápagos, Ecuador. El canje de deuda que cerró aquí en 2023 es hoy el más grande del mundo en su tipo y la referencia directa que menciona el nuevo Ministerio de Ambiente colombiano. Crédito: Diego Delso, Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0

Fue, hasta ahora, el canje de deuda por naturaleza más grande jamás cerrado. Y detrás de esa cifra hay una arquitectura financiera compleja: garantías multilaterales, un vehículo de financiamiento creado específicamente para la operación y meses de negociación entre el gobierno ecuatoriano, bancos de desarrollo y una aseguradora privada.

Qué tan parecido es el plan colombiano, hoy

Ahí está la diferencia que vale la pena marcar. Lo que Arjona ha anunciado hasta agosto de 2026 no es todavía un canje cerrado ni una emisión de bono como la de Ecuador: es la intención de usarlo como modelo, mientras el paso inmediato es administrativo, desatascar fondos que ya existen.

Ecuador (Galápagos, cerrado en 2023)Colombia (anunciado, agosto 2026)
InstrumentoRecompra de deuda + bono nuevo garantizadoSin definir públicamente todavía
Monto movilizado1.600 millones de dólares en deuda recomprada700 millones en fondos represados (no es deuda nueva)
GarantíasBID (85 M) y DFC de Estados UnidosNo anunciadas
EstructuradorCredit SuisseNo anunciado
EstadoOperación cerrada y en ejecución desde 2023Anuncio de intención, sin cronograma público

Ninguna fuente consultada para este artículo reporta que el ministro haya dado una fecha o un cronograma para negociar un canje real. Lo concreto, por ahora, son los 200 millones del Fondo Verde del Clima y los más de 500 millones en compensaciones sin ejecutar que Arjona quiere movilizar primero, junto con proyectos puntuales que ya tienen nombre propio: el primer proyecto planetario de carbono azul en la bahía de Cispatá, Córdoba, que ya beneficia a más de 700 familias con la venta de certificados de reducción de emisiones, y el programa Un Millón de Corales por Colombia, que forma a pescadores del Caribe como "jardineros de coral" junto con el SENA.

Manglares en San Bernardo del Viento, Córdoba, Colombia
Manglares en Córdoba, la misma región de la bahía de Cispatá donde opera el proyecto de carbono azul que el Ministerio ya cita como ejemplo de financiamiento ambiental funcionando. Crédito: Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0

Lo que falta por resolver

Un canje de deuda por naturaleza real, del tamaño del de Ecuador, exige varios años de estructuración financiera y la participación de bancos multilaterales y aseguradoras dispuestas a asumir riesgo país. Colombia todavía no ha anunciado quién estructuraría esa operación ni con qué garantías, y el propio ministro no ha dado un cronograma público. Movilizar los 700 millones de fondos ya existentes, en cambio, depende de trámites administrativos internos y de gobernanza sobre cómo se ejecutan las compensaciones ambientales en el territorio, no de una negociación con acreedores externos.

Arjona también fijó una meta más amplia: llevar la bioeconomía al 3% del PIB como parte de la estrategia para cerrar la brecha fiscal con biodiversidad en vez de solo con recortes. Es una cifra ambiciosa que todavía no viene acompañada de una hoja de ruta pública sobre cómo se llega ahí.

Lo que sí queda claro es hacia dónde apunta la conversación: en un ministerio con presupuesto ajustado, la conservación empieza a competir por financiamiento con las mismas herramientas que usa cualquier oficina de crédito público, deuda, garantías, fondos fiduciarios, en vez de depender solo de la asignación presupuestal anual. Si Colombia logra cerrar algo parecido al modelo ecuatoriano, o si se queda en la fase de destrabar fondos represados, es la pregunta que definirá si este anuncio fue el inicio de algo grande o una lista de pendientes administrativos con un nombre atractivo.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

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