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Alarmas acústicas en las redes redujeron a la mitad los enredos de ballenas jorobadas en el norte de Perú

Un ensayo de 15 meses con cuatro botes artesanales en Máncora y Acapulco encontró 52,9 % menos enredos de ballenas en redes con alarmas acústicas. Qué midió, qué no pudo medir y qué sigue.

Juan Felipe Romero13 min de lectura
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Alarmas acústicas en las redes redujeron a la mitad los enredos de ballenas jorobadas en el norte de Perú

Un pescador artesanal del norte de Perú que pierde una red por una ballena enredada puede perder hasta 578 dólares de un solo golpe. Un ensayo con alarmas acústicas de bajo costo encontró que, en redes que las llevaban, los enredos fueron 52,9 % menos frecuentes.

Importa porque, según el resumen del estudio, la población de jorobadas del norte de Perú (stock G) crece de forma activa y los enredos aumentan con ella. Sin una medida de prevención, cada encuentro con una red de enmalle puede terminar en un animal herido o en una red destrozada. El estudio es pequeño y lo dice con franqueza, pero es uno de los pocos que prueba una solución concreta con pescadores reales.

52,9 %Reducción de enredos de ballenas en lances con alarma frente a lances sin ella, sobre 115 lances observados. Fuente: Guidino y colaboradores, Aquatic Conservation (DOI 10.1002/aqc.70195).

Qué probaron exactamente en Máncora y Acapulco

El trabajo se titula "Assessing the Effectiveness of Whale Pingers in Mitigating Large Whale Entanglements in Gillnet Fisheries in Northern Peru", lo firman Guidino, Bielli, Groenendijk, Campbell, Alfaro-Shigueto y Mangel, y salió en Aquatic Conservation: Marine and Freshwater Ecosystems. El reportaje de Mongabay Latam del 20 de octubre de 2026 lo puso en circulación en español.

Según el resumen del estudio, entre septiembre de 2022 y diciembre de 2023 se observaron 115 lances de pesca en 22 viajes de cuatro embarcaciones: 49 lances de control sin alarma y 66 con alarma. Mongabay precisa que los botes salían de Máncora (Piura) y Acapulco (Tumbes), y que las alarmas se instalaron cada 100 metros de red.

ElementoQué se reporta
DispositivoPinger de baja frecuencia, de 3 a 20 kHz
Especie de interésBallena jorobada (Megaptera novaeangliae)
Lances observados115 (49 sin alarma, 66 con alarma)
Ballenas enredadas34 en total
Captura de la especie objetivoSin cambios con alarma, según el resumen

El resumen del artículo también dice que las capturas de la pesquería no cambiaron cuando se usaron alarmas. Para un pescador esa es la pregunta decisiva: si la alarma espanta ballenas pero también peces, no la usa.

Los números, sin redondear de más

Del total de 34 ballenas, Mongabay cita que 21 se enredaron en redes sin alarma y 13 en redes con ella. Dividido por el número de lances, eso es una tasa de unos 43 enredos por cada 100 lances sin alarma y unos 20 con alarma.

Gráfico de barras: 43 enredos por cada 100 lances sin alarma y 20 con alarma
Tasas calculadas dividiendo los eventos por los lances de cada grupo. El 52,9 % del estudio sale de un modelo estadístico, no de esta división. Crédito: Gráfico propio con datos de Guidino y colaboradores y de Mongabay Latam.

Esa división simple da una reducción de alrededor del 54 %, cercana al 52,9 % del estudio, que viene de un modelo que ajusta por esfuerzo de pesca. Conviene citar el valor del estudio, no el calculado aquí.

Hay otro matiz que pesa. De las 34 ballenas, solo seis fueron identificadas como jorobadas; las otras 28 no se pudieron clasificar porque muchos eventos ocurrieron de noche, sin observadores. Los autores consideran que la mayoría de los enredos locales son de jorobadas, pero esa es una inferencia.

Qué dicen los autores que todavía no saben

Mongabay recoge los límites que reconoce el propio equipo:

  • Habituación: los animales podrían acostumbrarse al sonido con el tiempo.
  • Huecos de cobertura: con una alarma cada 100 metros, quedan tramos de red sin protección.
  • Fallas del equipo: el desgaste de baterías puede reducir su eficacia.
  • Muestra pequeña: cuatro botes, dos puertos, 15 meses.
  • Aceptación: algunos pescadores no participaron por temor a que las alarmas afectaran su pesca.
Alarma acústica amarilla sujeta a una red de pesca en la cubierta de un bote artesanal al amanecer
Representación del tipo de dispositivo descrito: una alarma acústica fijada a la red. No es una foto del equipo del estudio. Crédito: Imagen generada con IA (spacexai/grok-imagine-image).

Qué significa para quien monitorea la costa

Lo que sigue son hipótesis mías, no resultados del estudio:

  1. Un buen diseño de prueba vale más que un dispositivo caro. Comparar lances con y sin alarma en el mismo puerto y la misma temporada es lo que permite hablar de efecto.
  2. El dato que falta es la identificación. Registrar fotos o videos de cada evento, con hora y posición, haría que ese 28 de 34 sin identificar baje en estudios futuros.
  3. La medida solo se sostiene si la pesca no pierde. El costo de reparar un paño ronda los 127 dólares según Mongabay, y una embarcación puede perder entre 3.000 y 4.000 dólares al año por interacciones con ballenas; ese es el argumento económico que puede mover a los pescadores.

Según los autores, Perú no cuenta con una red nacional de respuesta para ballenas enredadas, y piden que el Estado adopte la prevención con alarmas. Con 115 lances no se cierra el debate, pero sí se abre una pregunta útil para otras costas con pesca artesanal y ballenas: ¿cuánto se enreda hoy y cuánto costaría medirlo con este mismo diseño?

Imagen de portada: ballena jorobada saltando en el Parque Nacional Marino Ballena, Costa Rica (no es la zona del estudio). Giles Laurent, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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