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Conectividad ecológica

Un jaguar caminó 592 km con un collar satelital: la pregunta es si los corredores ecológicos deberían dejar de ser mapas fijos

Un jaguar liberado por la CAR lleva 592 km recorridos con collar GPS satelital. Colombia ya tiene un mapa de 960 corredores potenciales para la especie. Qué pasaría si esos dos mundos, el mapa fijo y el movimiento real, se conectaran.

Juan Felipe Romero12 min de lectura
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Un jaguar caminó 592 km con un collar satelital: la pregunta es si los corredores ecológicos deberían dejar de ser mapas fijos

Desde el 18 de octubre de 2025, un jaguar liberado por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) en la Orinoquía lleva un collar satelital que registra su posición cada siete horas. Al corte del 4 de marzo de 2026, el animal había recorrido más de 592 kilómetros y explorado 51.000 hectáreas en 109 días de monitoreo, acercándose a la frontera con Venezuela. Es, en tiempo casi real, el tipo exacto de dato que un mapa de corredores ecológicos normalmente no usa para trazarse.


El mapa que ya existe (y de qué está hecho)

Colombia no arranca de cero en conectividad para jaguar. Un estudio de 2024 de ProCAT Colombia, publicado en PLOS One por Machado-Aguilera, Lemus-Mejía, Pérez-Torres, Zárrate-Charry, Arias-Alzate y González-Maya, modeló la distribución potencial de la especie en 1.103.122 km² del territorio continental colombiano y de ahí derivó una red de conectividad completa.

960Corredores potenciales identificados entre 497 parches de hábitat, a partir de coberturas de suelo y registros de presencia validados con cámaras trampa y bases de biodiversidad.

El método parte de parches de hábitat de al menos 23,5 km² como "trampolines" (stepping stones) y superpone coberturas del suelo donde la especie tiene presencia confirmada. El resultado es un mapa: 34 áreas prioritarias de conservación (560.047 km²) y 463 áreas prioritarias de restauración (654.850 km²), fijado en el momento en que se corrió el modelo. Es exactamente el tipo de insumo técnico que sostiene decisiones de ordenamiento y de inversión en restauración, y también exactamente el tipo de mapa que un jaguar real, caminando, puede terminar ignorando.

Visualización de una red de conectividad ecológica con nodos y conexiones luminosas superpuesta sobre un paisaje de montaña colombiano
Imagen generada con IA (openai/gpt-image-2): representación conceptual de una red de conectividad que se actualiza con datos de movimiento real, en vez de quedar fija en el momento en que se calculó.Crédito: Imagen generada con IA (openai/gpt-image-2)

Por qué un mapa fijo y un animal real pueden no coincidir

Esta no es una duda nueva ni exclusiva de Colombia. En 2017, Katherine Zeller y su equipo publicaron en PLOS One una comparación directa, para pumas del sur de California, entre superficies de resistencia (el insumo técnico detrás de cualquier mapa de corredores) calculadas a partir de datos genéticos y las calculadas a partir de datos de movimiento real capturados con collares GPS. El resultado: la correlación de Spearman entre ambos mapas fue de apenas 0,31, una coincidencia débil. Los datos de movimiento mostraban que las carreteras principales y las zonas urbanas eran menos restrictivas de lo que el modelo genético asumía, mientras que el modelo genético le daba más peso a las zonas riparias del que el movimiento real confirmaba.

La lectura no es que uno de los dos métodos esté equivocado, es que miden procesos distintos: uno captura dónde hay intercambio genético acumulado durante generaciones, el otro captura por dónde se mueve un individuo hoy. Un mapa construido solo con coberturas de suelo y presencia histórica, como el de los 960 corredores para jaguar en Colombia, es una tercera fuente más: parte de dónde el hábitat parece adecuado, no de dónde un animal decidió caminar.

Qué es una red "viva" y qué la distingue de un mapa fijo

La literatura reciente en ecología de paisaje viene documentando un giro hacia lo que se suele llamar conectividad dinámica: en vez de un mapa de resistencia calculado una sola vez, un modelo que se recalibra a medida que llegan datos nuevos, ya sea movimiento real, cambio de cobertura del suelo o variación estacional. La diferencia técnica de fondo es que un mapa estático asume que el paisaje y el comportamiento animal no cambian entre el momento en que se corrió el modelo y el momento en que alguien lo usa para tomar una decisión; una red dinámica trata esa relación como algo que se actualiza.

En términos prácticos, para el jaguar de la CAR eso significaría algo así: cada nueva posición GPS (una cada siete horas, transmitida por satélite cada 45 horas aproximadamente, según el reporte oficial) no queda solo como un punto en un mapa de seguimiento individual, sino que recalibra la superficie de resistencia que sostiene el mapa de los 960 corredores, de la misma forma en que Zeller usó el movimiento de los pumas para contrastar el modelo genético. Es, hasta donde pudo confirmar esta investigación, una hipótesis propia de este artículo: no existe hoy un caso documentado en Colombia donde el monitoreo satelital de un jaguar individual se use activamente para recalibrar el mapa nacional de conectividad de la especie. El collar de la CAR y el mapa de ProCAT existen hoy como dos proyectos separados, con propósitos distintos, no como un mismo sistema retroalimentado.

Qué significa esto para quien planea corredores

Lo que sí deja claro la comparación de Zeller es un riesgo concreto: un corredor priorizado únicamente con datos de cobertura y presencia histórica puede estar protegiendo un tramo que los animales reales usan poco, mientras deja sin protección un tramo que sí cruzan con frecuencia, y no hay forma de saberlo sin contrastar el mapa con movimiento real. Con apenas 364 registros geolocalizados de un solo individuo, el caso de la CAR todavía no alcanza el volumen que exigiría recalibrar nada a escala nacional, pero sí ilustra el tipo de dato que, acumulado con más animales y más años, empezaría a cerrar esa brecha entre el mapa y el territorio que el mapa dice representar.

La pregunta que deja abierta este cruce no es si Colombia necesita más corredores mapeados (el estudio de 2024 ya entrega 960), sino si el país tiene, o va a construir, el mecanismo institucional para que el monitoreo satelital de individuos como este jaguar deje de vivir en un comunicado de prensa trimestral y empiece a alimentar, con datos reales y de forma continua, el mismo modelo que decide dónde se protege un corredor y dónde no.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

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