Biopaisaje
Agendar demo

Teledetección

El radar que ve el bosque a través de las nubes: qué cambia con los primeros datos públicos de NISAR

NISAR, el satélite de radar de la NASA y la ISRO, ya libera datos públicos de banda L capaces de atravesar nubes y parte del dosel. Qué significaría esa capacidad para el Pacífico y el Chocó biogeográfico, unas de las zonas más nubladas del planeta.

Juan Felipe Romero10 min de lectura
teledetecciónradar SARbosquesmonitoreo satelitaltecnología
El radar que ve el bosque a través de las nubes: qué cambia con los primeros datos públicos de NISAR

En algunas zonas del Chocó biogeográfico llueve más de 12.800 milímetros al año, según la revisión de degradación forestal publicada en Carbon Balance and Management, lo que convierte esa franja del Pacífico colombiano en una de las más nubladas del planeta. Para un satélite óptico como Landsat o Sentinel-2, eso significa meses sin una sola imagen limpia del suelo. Desde julio de 2026, existe una alternativa pública que no depende del cielo despejado: los primeros lotes masivos de datos de NISAR, el radar de apertura sintética de la NASA y la agencia espacial india (ISRO).

Por qué importa ahora

NISAR se lanzó el 30 de julio de 2025 desde el Centro Espacial Satish Dhawan, en India, a bordo del cohete GSLV-F16 de la ISRO. Durante 2026 empezó a abrir sus datos al público por fases: una muestra inicial de 25 productos en enero, más de 100.000 productos adicionales en febrero y, desde el 20 de julio de 2026, la liberación calibrada de datos de banda L a través del Alaska Satellite Facility de la NASA. Es la primera vez que ese volumen de radar de banda L queda disponible de forma gratuita y global.

100 díasantes detecta la tala un sistema con banda L, frente a uno solo óptico, en zonas muy nubladas

Ese número sale de un sistema experimental de monitoreo forestal que ya usa banda L: la NASA reportó que detecta árboles talados en 16 días en promedio y hasta 100 días antes que los sistemas que dependen solo de imágenes ópticas, precisamente en las regiones donde la nubosidad es persistente.

Por qué la banda L ve lo que el óptico no

Un satélite óptico registra luz reflejada, así que una nube espesa lo deja ciego. Un radar de apertura sintética envía su propia señal y mide lo que rebota, de día o de noche y sin que el clima se lo impida. La diferencia entre bandas de radar está en la longitud de onda: la banda L, con una frecuencia de 1,257 GHz, atraviesa buena parte del dosel forestal y llega hasta troncos caídos y el suelo, mientras que bandas más cortas como la C rebotan en ramas y hojas superficiales sin penetrar la vegetación.

NISAR combina esa banda L con una banda S de menor alcance, cubre franjas de 242 kilómetros de ancho, repite el paso exacto sobre cada punto del planeta cada 12 días y puede detectar deformaciones del terreno de apenas 4 milímetros al año. Para bosque, el objetivo declarado de la misión es estimar biomasa a una resolución de 100 metros a escala global, un dato que hoy se complementa con la misión europea BIOMASS (banda P, 200 metros de resolución), lanzada por la ESA para el mismo propósito.

Ilustración conceptual de ondas de radar en banda L atravesando nubes y el dosel del bosque hasta el suelo
La banda L atraviesa nubes y buena parte del dosel forestal, algo que ningún satélite óptico puede hacer bajo cobertura nubosa persistente.Crédito: Imagen generada con IA (openai/gpt-image-2).

El punto ciego real: el Pacífico y el Chocó biogeográfico

La costa Pacífica de Colombia no es solo lluviosa: estudios de biomasa y degradación forestal la describen como un caso extremo para la teledetección óptica, precisamente por la cobertura de nubes casi constante que impide construir series de tiempo limpias con Landsat o Sentinel-2. Esa misma investigación documentó que la degradación forestal en el Chocó ya había causado la pérdida de más de 115 millones de toneladas de biomasa seca, equivalentes a 58 millones de toneladas de carbono, en una región priorizada para REDD+ por su altísima diversidad de plantas y endemismos.

Es exactamente el tipo de terreno donde un radar que no depende del cielo despejado dejaría de ser una curiosidad técnica y pasaría a ser la única fuente de datos actualizados disponible. Ningún estudio publicado ha aplicado todavía NISAR de forma específica al Pacífico o al Chocó biogeográfico colombiano: la tecnología es real y ya está liberando datos, pero esa aplicación puntual sigue siendo una hipótesis razonable, no un caso documentado.

Vista aérea de un bosque tropical del Pacífico colombiano parcialmente cubierto por nubes bajas
El Chocó biogeográfico, con cobertura de nubes casi permanente, es el tipo de terreno donde un radar que no depende del cielo despejado dejaría de ser una curiosidad y pasaría a ser la fuente de datos más confiable.Crédito: Imagen generada con IA (openai/gpt-image-2).

Qué podría (y qué no) hacer todavía por la conservación

Lo que sí es real y verificable: la misión existe, ya lanzó, ya libera datos de banda L de forma pública y gratuita, y un sistema experimental construido sobre ese mismo tipo de señal ya demostró detectar tala más rápido que los sistemas ópticos en climas nublados. Lo que sigue siendo hipótesis: que ese mismo desempeño se replique tal cual sobre el Pacífico colombiano, con su combinación particular de topografía, tipo de bosque y régimen de lluvias, y que alguien construya y valide ese flujo de trabajo específico para el país. La resolución de 100 metros para biomasa tampoco reemplaza un inventario forestal de campo ni una nube de puntos LiDAR de alta resolución: es un dato de otra escala, útil para detectar cambio y priorizar dónde mirar con más detalle, no para sustituir la medición fina.

Qué significa esto para quien monitorea bosque en Colombia

Un flujo público, gratuito y con revisita de 12 días que no se detiene por las nubes cambia el cálculo de qué es viable monitorear de forma continua en el país más nublado de Suramérica en su vertiente Pacífica. Hasta ahora, cualquier equipo que dependiera de óptico puro en el Chocó tenía que resignarse a huecos de meses en sus series de tiempo, esperando la ventana rara de cielo despejado. La pregunta que vale la pena vigilar en los próximos meses no es si NISAR sirve en teoría (ya está claro que sí), sino quién sea el primero en publicar una validación concreta de esos datos contra observación de campo en un bosque tropical colombiano real.

Mientras esa validación no exista, NISAR es una fuente de datos prometedora y ya disponible, no todavía una herramienta operativa probada para el país. Esa distinción, entre lo que la tecnología ya hace en otras partes del mundo y lo que falta por demostrar aquí, es la que debería guiar cualquier decisión de incorporarla a un flujo de monitoreo real.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

Volver al blog

Sigue leyendo

Con Biopaisaje

Mira qué está pasando en tu zona, hoy

VIGÍA cruza focos de calor VIIRS con alertas de Global Forest Watch. Dibuja cualquier área de Colombia y obtén sus cifras al instante.