Manglares
Cómo se restaura el manglar de la Ciénaga Grande, dentro de la meta de 116.000 hectáreas de Herencia Colombia
Entre el 21 y el 23 de julio de 2026, un equipo técnico formuló los programas de restauración ecológica del Mosaico Caribe, que une el Parque Sierra Nevada de Santa Marta y el Santuario Ciénaga Grande. La técnica de núcleos de dispersión que ya usan en el Playón de Ariza desde 2021 muestra cómo se ve esa restauración en la práctica.
Entre el 21 y el 23 de julio de 2026, más de diez profesionales se sentaron a formular, con lineamientos metodológicos y criterios de priorización de áreas, los programas de restauración ecológica de dos áreas protegidas que comparten ecosistema pero llevan gestión separada: el Parque Nacional Natural Sierra Nevada de Santa Marta y el Santuario de Flora y Fauna Ciénaga Grande de Santa Marta, según reportó Parques Nacionales Naturales el 11 de agosto de 2026.
Ese taller no es el anuncio de un proyecto nuevo. Es la formulación técnica de un programa que ya lleva años operando en el terreno, y que ahora se integra bajo una sola figura: el Mosaico Caribe de Herencia Colombia.
Qué es el Mosaico Caribe y qué junta
Sierra Nevada de Santa Marta y Ciénaga Grande son, sobre el mapa, un mismo sistema: la montaña costera más alta del mundo drena directamente hacia el complejo lagunar más grande del Caribe colombiano. Pero como áreas protegidas separadas, cada una tenía su propio plan de manejo, sin un marco común de restauración que reconociera esa conexión.
El Mosaico Caribe es la respuesta a eso: una de las piezas del programa Herencia Colombia, que busca "asegurar la conservación y financiación a largo plazo de 42 millones de hectáreas, que representan el 20% del territorio del país", con financiación de fundaciones internacionales (Gordon and Betty Moore Foundation, Andes Amazon Fund, Bezos Earth Fund, entre otras) y coordinación de Parques Nacionales.
La técnica: núcleos de dispersión, no siembra en línea
Restaurar manglar no es plantar árboles en filas. En el sector del Playón de Ariza, dentro de la Ciénaga Grande, Parques Nacionales describe que la restauración de manglar viene aplicándose desde 2021 mediante "núcleos de dispersión para las especies de manglar", combinados con chinampas de especies nativas que, después de "cuatro o cinco años", ya están "muy bien enraizados".
La lógica detrás de un núcleo de dispersión es distinta a la de un vivero convencional: en lugar de trasplantar plántulas ya crecidas una por una, se crean puntos concentrados de siembra o de sustrato favorable dentro de la zona degradada, desde donde la vegetación se dispersa hacia el resto del área por sus propios mecanismos naturales de propagación, en zonas donde el sustrato original colapsó y la siembra directa ya no prende.

Por qué la escala importa más que la técnica sola
Una técnica de restauración probada en un sitio piloto de unas pocas hectáreas es una cosa. Escalarla a una meta de 116.000 hectáreas dentro del SINAP es otra, y ahí es donde entra el valor real del taller de julio: no se trata de repetir el experimento del Playón de Ariza en más sitios sueltos, sino de convertirlo en un programa formal, con perfiles de proyecto y criterios de priorización de áreas que otras zonas del Mosaico Caribe, y eventualmente otros mosaicos de Herencia Colombia, puedan replicar sin partir de cero cada vez.
Esa diferencia (entre un piloto que funciona y un programa que se puede escalar y financiar) es, en la práctica, la que separa un caso de éxito puntual de una política de restauración real. Para quien gestiona compensación ambiental, PSA o restauración obligatoria en cualquier humedal costero del país, el punto de referencia útil no es solo "la técnica funciona", sino qué tan lejos está esa técnica de convertirse en un perfil de proyecto financiable y replicable.

Qué sigue
El taller de julio produjo lineamientos y perfiles de proyecto, no resultados de hectáreas restauradas todavía: ese es el paso que sigue, y es el que de verdad permite medir si el Mosaico Caribe avanza hacia su parte proporcional de las 116.000 hectáreas. Vale la pena seguirle la pista a ese siguiente reporte, porque es ahí donde se sabrá si la técnica que ya funciona en el Playón de Ariza logra escalar al resto de un ecosistema que, entre la montaña más alta de la costa del mundo y la laguna costera más grande del Caribe colombiano, no admite mucho margen de error.
Imagen de portada: garza blanca (Ardea alba) en la Ciénaga Grande de Santa Marta. Wikimedia Commons, CC BY-SA 4.0, Sa10864.
Juan Felipe Romero
Ecólogo
Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.
Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.
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