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El transmisor satelital para animales más liviano pesa 4 gramos, y aun así deja fuera a la mayoría de las especies

El 3 de mayo de 2026 se lanzó RAVEN, el microsatélite más reciente de ICARUS, la iniciativa del Instituto Max Planck que quiere crear un 'internet de los animales'. El transmisor más liviano pesa 4 gramos, y por eso 70% de las aves y 65% de los mamíferos todavía no se pueden rastrear desde el espacio.

Juan Felipe Romero13 min de lectura
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El transmisor satelital para animales más liviano pesa 4 gramos, y aun así deja fuera a la mayoría de las especies

Un transmisor satelital para animales pesa hoy, en su versión más liviana, 4 gramos. Suena poco, pero para el 70% de las especies de aves y el 65% de las especies de mamíferos del planeta sigue siendo demasiado peso para cargar sin afectar su comportamiento o su supervivencia, según el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal. Esa es la brecha que ICARUS, la iniciativa detrás de esos transmisores, lleva más de una década tratando de cerrar.

Por qué importa ahora

El 3 de mayo de 2026, un cohete Falcon 9 de SpaceX puso en órbita RAVEN, el microsatélite más reciente del sistema, según confirmó el propio Instituto Max Planck. Fue el segundo lanzamiento en seis meses: el anterior, un receptor a bordo del satélite GENA-OT, había llegado a órbita en noviembre de 2025.

4 gpeso del transmisor satelital ICARUS más liviano disponible hoy; la meta es bajarlo a 1 gramo para poder rastrear especies que hoy quedan fuera (Instituto Max Planck de Comportamiento Animal)

Qué es ICARUS y el "internet de los animales"

La antena original de ICARUS no empezó en un CubeSat: la instaló el cosmonauta Sergey Prokopyev en el módulo ruso Zvezda de la Estación Espacial Internacional el 15 de agosto de 2018, durante una caminata espacial de casi ocho horas (registro fotográfico de la NASA). Ese sistema empezó operaciones científicas en septiembre de 2020 y transmitió datos hasta el 3 de marzo de 2022, cuando se interrumpió la colaboración entre las agencias espaciales alemana y rusa que lo sostenía, según Wikipedia con fuentes de la propia misión. Lo que se lanzó en 2025 y 2026 es la siguiente generación: ya no depende de la ISS, sino de satélites dedicados propios.

ICARUS son las siglas de International Cooperation for Animal Research Using Space (Cooperación Internacional para la Investigación Animal Usando el Espacio), un proyecto liderado por Martin Wikelski desde el Instituto Max Planck de Comportamiento Animal. Su objetivo, en palabras del propio instituto, es construir un "'internet de los animales' que revele cómo están cambiando los ecosistemas y el clima, y cómo responden los animales a esos cambios".

La idea no es solo saber dónde está un animal en un momento dado, sino sostener un flujo de datos casi continuo. Con la constelación actual, el sistema entrega hasta seis actualizaciones diarias de cada animal etiquetado, con observaciones casi en tiempo real de sus movimientos y comportamiento, según el mismo instituto.

Cigüeña blanca en vuelo con un transmisor satelital visible en su espalda, cerca de Huelva, España
Una cigüeña blanca (Ciconia ciconia) vuela cerca de Huelva, España, con un transmisor instalado para fines de conservación. Las cigüeñas están entre las especies que ya cargan transmisores de este tipo con fines de investigación. Imagen: Charles J. Sharp, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.Crédito: Charles J. Sharp, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Quién construye el hardware

El satélite RAVEN no lo construyó Max Planck directamente: es obra de una alianza entre la start-up alemana TALOS y el fabricante búlgaro de satélites EnduroSat, que se asociaron en enero de 2026 para levantar la constelación conocida como ICARUS 2.0. RAVEN es un CubeSat 6U, del tamaño aproximado de una caja de zapatos, equipado con radio definida por software, capaz de recibir la señal de las etiquetas instaladas en los animales y retransmitirla a tierra.

Según el anuncio de TALOS y EnduroSat, hacia el final de 2026 o el comienzo de 2027 se sumarán cuatro satélites más a la constelación. El Instituto Max Planck, por su parte, prevé dos lanzamientos adicionales durante 2026 y dos más en la primavera de 2027, hasta sostener una red de varios satélites dedicados en órbita baja, además de los receptores que ya opera como carga secundaria en otras misiones.

El transmisor es el cuello de botella, no el satélite

El componente que de verdad limita qué especies se pueden estudiar no es el satélite: es el transmisor. Cada uno lleva batería de iones de litio, GPS, acelerómetro, magnetómetro y sensores de temperatura, humedad y presión, todo empacado en un peso que el animal pueda cargar sin que afecte su vuelo, su caza o su capacidad de escapar de un depredador.

Generación de transmisorPesoQué habilita
Actual4 gramosAves medianas y grandes, mamíferos medianos (cigüeñas, tortugas marinas, mamíferos de tamaño medio)
Próxima generación (en desarrollo)1 gramoEspecies que hoy quedan excluidas: buena parte de las aves pequeñas, murciélagos y potencialmente insectos grandes
Varios CubeSats diminutos flotando tras ser liberados desde la Estación Espacial Internacional
CubeSats liberados desde la Estación Espacial Internacional durante la Expedición 33, en 2012. RAVEN, el microsatélite más reciente de ICARUS, es un CubeSat del mismo tipo, aunque de una misión distinta. Imagen: NASA, dominio público.Crédito: NASA, dominio público.

Qué podría cambiar si el transmisor baja a 1 gramo

Este es el punto donde vale la pena separar lo que ya es real de lo que todavía es expectativa. Que el satélite RAVEN está en órbita, que la red ya transmite datos y que el transmisor más liviano pesa 4 gramos, son hechos verificados hoy. Que la próxima generación llegue a 1 gramo es un objetivo de desarrollo del propio instituto, no un producto ya disponible.

Si ese objetivo se cumple, el efecto no sería exclusivo de una región: cualquier zona con alta proporción de especies pequeñas y voladoras (bosques tropicales de montaña en los Andes, el Neotrópico en general, o zonas templadas con aves migratorias de talla pequeña) ganaría una herramienta que hoy no existe para monitorear, por ejemplo, colibríes, vencejos o murciélagos frugívoros a escala continental y casi en tiempo real, algo que las cámaras trampa o las grabadoras acústicas fijas no pueden ofrecer porque dependen de que el animal pase frente al sensor. Eso sigue siendo una posibilidad abierta por el hallazgo técnico, no una aplicación que ya esté en marcha.

Mientras el transmisor de 1 gramo no exista, ICARUS sigue siendo, sobre todo, una herramienta para las especies medianas y grandes que ya lo pueden cargar: exactamente las que menos necesitan que la miniaturización avance para empezar a formar parte de ese "internet de los animales".


Portada: el cosmonauta Sergey Prokopyev instala el cableado del experimento ICARUS en el módulo Zvezda de la Estación Espacial Internacional, durante una caminata espacial el 15 de agosto de 2018. Imagen: NASA, dominio público.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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