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Restauración ecológica

Nueve pueblos documentaron cómo restauran su propio bosque, y el resultado no se parece a un informe técnico

El libro comunitario Restaurarnos, publicado en septiembre de 2026 por Fondo Acción y el Fondo Colombia Sostenible, recoge cómo nueve pueblos indígenas y comunidades negras restauran, monitorean y gobiernan su propio bosque. Qué documenta el libro, qué resultados mide el proyecto que lo produjo y por qué ese formato de reporte es distinto al de una consultoría ambiental convencional.

Juan Felipe Romero9 min de lectura
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Nueve pueblos documentaron cómo restauran su propio bosque, y el resultado no se parece a un informe técnico

La mayoría de los reportes de restauración ecológica los escribe quien evalúa el proyecto desde afuera: una consultora, un auditor, una entidad financiadora. En septiembre de 2026, Fondo Acción y el Fondo Colombia Sostenible publicaron uno distinto: un libro comunitario donde nueve pueblos indígenas y comunidades afro y negras cuentan, en primera persona, cómo restauraron su propio territorio.

Por qué importa quién escribe el reporte

Más de la mitad de los bosques de Colombia están en territorios colectivos de comunidades indígenas, negras y afrocolombianas, según ha documentado el propio Fondo Colombia Sostenible. Eso significa que buena parte de lo que se sabe sobre si esos bosques se están recuperando o degradando depende de cómo se mide y quién lo cuenta. El libro Restaurarnos nace de un proyecto puntual, Alianza por los Bosques (nombre corto de "Fortalecimiento de Capacidades de Grupos Étnicos para Reducir la Deforestación y Mejorar la Gestión de los Bosques"), implementado por Fondo Acción y financiado por el Fondo Colombia Sostenible a través de los gobiernos de Noruega, Suecia y Suiza.

600 haBosque restaurado por las 28 iniciativas comunitarias del proyecto Alianza por los Bosques en diez departamentos de Colombia, según el Fondo Colombia Sostenible.

Según ese mismo balance, publicado en febrero de 2026, el proyecto lleva más de cuatro años de implementación, ha beneficiado a más de 6.000 personas y reúne 28 iniciativas comunitarias desarrolladas en territorios étnicos de diez departamentos: Valle del Cauca, Cauca, La Guajira, Nariño, Caquetá, Guaviare, Putumayo, Cesar, Chocó y Vichada.

Qué documenta el libro, y qué mide el proyecto detrás

El libro publicado en septiembre recoge las experiencias de nueve pueblos y comunidades específicas, con acciones desarrolladas en nueve departamentos y 16 municipios, y vincula a 24 organizaciones étnicas, según el propio Fondo Colombia Sostenible. Ese recorte (nueve pueblos, con su propio relato) es distinto del balance completo del proyecto Alianza por los Bosques, que agrupa 28 iniciativas en cuatro categorías:

CategoríaNúmero de iniciativasQué hace
Pilotos de restauración9Recuperación activa de cobertura boscosa en el territorio
Recuperación de conocimiento tradicional8Documentar y transmitir saberes ancestrales de manejo del bosque
Fortalecimiento del rol de las mujeres6Proyectos liderados por o enfocados en mujeres de la comunidad
Planes de manejo ambiental5Consejos comunitarios que incorporan un capítulo forestal a su plan de manejo
Zona costera del océano Pacífico en Nuquí, Chocó, Colombia
El Pacífico chocoano, uno de los diez departamentos donde opera el proyecto Alianza por los Bosques, con comunidades negras e indígenas que gestionan territorio colectivo. Crédito: Diferoch, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

La diferencia no es solo de escala. Un plan de manejo ambiental redactado por una consultora suele describir el bosque en términos de cobertura, especies y amenazas. Un capítulo forestal incorporado por un consejo comunitario a su propio plan de manejo, como documentan cinco de las iniciativas del proyecto, parte de una pregunta distinta: qué necesita esa comunidad del bosque para seguir viviendo ahí, y qué reglas propias se da para no agotarlo. El proyecto también documenta cuatro convenios con organizaciones étnicas de orden nacional, un nivel de coordinación institucional que va más allá del piloto local.

Qué significa esto para quien mide restauración desde afuera

Para cualquiera que diseñe o evalúe un programa de restauración ecológica (una entidad pública, un fondo de cooperación, una empresa con metas de compensación), este tipo de reporte comunitario aporta algo que un monitoreo remoto o una auditoría externa no capturan solos: el conocimiento de manejo que ya existe en el territorio antes de que llegue cualquier proyecto externo. Los ocho proyectos de recuperación de conocimiento tradicional documentados por Alianza por los Bosques no son un anexo cultural, son la explicación de por qué ciertas prácticas de manejo funcionan en un sitio específico y no se pueden copiar sin más a otro.

Montañas verdes cubiertas de bosque andino en zona rural de Buga, Valle del Cauca, Colombia
Zona rural de Buga, Valle del Cauca, otro de los diez departamentos donde el proyecto documentó iniciativas de restauración y manejo forestal comunitario. Crédito: Samuel Rengifo, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Esto no reemplaza la necesidad de datos duros (hectáreas, tasas de crecimiento, cifras verificables de carbono) que sí exige un programa de compensación o un mercado de créditos formal. Lo que sí cambia es de dónde puede partir ese dato: un proyecto de monitoreo diseñado sin consultar el manejo tradicional que ya existe corre el riesgo de medir mal, o de proponer una intervención que la propia comunidad ya sabía que no iba a funcionar en ese sitio.

La conclusión que importa

Restaurarnos no es una evaluación de impacto ni reemplaza una: es evidencia de que, al menos en 600 hectáreas repartidas en diez departamentos, la restauración no llegó de afuera hacia adentro. Para cualquier diseño de política o de proyecto de restauración que quiera replicar ese resultado en otro territorio étnico del país, la lección operativa es simple y no siempre se sigue: preguntar primero qué maneja ya esa comunidad, antes de decidir qué manejo hace falta introducir.

Portada: paisaje costero de selva tropical en Nuquí, Chocó, uno de los diez departamentos del proyecto Alianza por los Bosques. Fotografía de Diferoch, CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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