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Conservación marina

La ola de calor marina de 2023 triplicó cualquier récord anterior en el Caribe: qué estrategias de restauración de coral funcionaron y cuáles no

Un estudio publicado en Conservation Biology documenta qué pasó cuando la ola de calor marina de 2023 (la más intensa jamás registrada en el Caribe) golpeó los viveros de coral cuerno de alce y cuerno de ciervo de Florida, y cuáles de las cinco estrategias de respaldo evitaron que esas dos especies desaparecieran.

Juan Felipe Romero10 min de lectura
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La ola de calor marina de 2023 triplicó cualquier récord anterior en el Caribe: qué estrategias de restauración de coral funcionaron y cuáles no

En el verano de 2023, la acumulación de estrés térmico en el Caribe superó en tres veces cualquier récord anterior, según documenta un estudio publicado en la revista Conservation Biology. En algunos viveros de coral de Florida, la mortalidad llegó al 100%. En otros, a menos de dos kilómetros de distancia, se mantuvo por debajo del 10%. La diferencia no fue suerte: fue qué tan preparada estaba cada red de respaldo antes de que llegara la ola de calor.

Por qué esto importa ahora

El coral cuerno de alce (Acropora palmata) y el coral cuerno de ciervo (Acropora cervicornis) son especies constructoras de arrecife, en peligro crítico, que alguna vez formaron matorrales extensos en todo el Caribe. Hoy, la cobertura de coral en el arrecife de Florida es de apenas 2% del total histórico, una reducción relativa de más del 90%, según cifras que cita el propio estudio. Sobre esa base ya reducida llegó, en el verano de 2023, la ola de calor marina más severa jamás registrada en la región.

3 vecesLa acumulación de estrés térmico del verano de 2023 superó en tres veces cualquier récord anterior en el Caribe, según el estudio publicado en Conservation Biology.

Las estimaciones satelitales de la NOAA, citadas en el estudio, midieron entre 18 y 20 semanas de grado de calor (degree heating weeks, la unidad que mide estrés térmico acumulado) a lo largo de los Cayos de Florida, y entre 10 y 13 en el sureste de Florida, frente a apenas 7 a 8 semanas registradas en el evento de referencia anterior, en 2014. El estrés empezó en junio y se sostuvo hasta octubre, mucho antes y por mucho más tiempo de lo habitual.

Cinco líneas de respaldo, puestas a prueba al mismo tiempo

Desde comienzos de la década de 2000, la red de restauración de Florida (liderada por el Laboratorio Marino Mote, con la NOAA, la Universidad de Miami, la Fundación de Restauración de Coral y otras organizaciones) había construido varias capas de respaldo para estas dos especies, precisamente por su estatus de especies en peligro. El estudio documenta cinco:

  • Viveros marinos, en más de 20 sitios distintos del sureste de Florida.
  • Instalaciones de propagación en tierra, fuera del agua caliente del mar.
  • Bancos genéticos de coral vivo, diseñados con redundancia (la misma línea genética repetida en varios sitios, para que perder uno no signifique perder la línea completa).
  • Intervenciones para reducir la luz durante el pico de estrés térmico: viveros en aguas más profundas, mallas de sombra y paneles acrílicos.
  • Reproducción sexual asistida, a partir de colonias que ya estaban afuera en el mar.
Colonia de coral Acropora completamente blanqueada, de color blanco, bajo el agua
Colonia de coral Acropora blanqueada: el evento de 2023 llevó el estrés térmico en el Caribe a niveles nunca antes registrados.Crédito: Foto: Vardhan Patankar / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Qué funcionó, en números

El propio estudio compara la mortalidad entre viveros según su ubicación y su exposición térmica real, no según qué tan bien diseñada estaba cada estrategia en el papel:

ZonaPérdida de coral (acropóridos)
Sur de Florida0% a 10%
Cayos superiores (Upper Keys)0% a 40%
Cayos medios e inferiores (Middle/Lower Keys)Hasta 100%

La diferencia coincide con la intensidad local del calor: los sitios con menos semanas de grado de calor acumuladas perdieron mucho menos coral, incluso usando exactamente las mismas técnicas. La respuesta de emergencia (mover fragmentos entre viveros, ampliar infraestructura en tierra y en aguas profundas, y sostener meses de cuidado intensivo a los corales evacuados) costó, según el estudio, unos 2 millones de dólares. El propio artículo concluye que, sin las décadas previas de inversión en estas cinco líneas de respaldo más la respuesta de emergencia de 2023, los acropóridos de Florida "en gran medida se habrían perdido".

Qué significa para otros arrecifes bajo la misma presión

El Caribe entero, no solo Florida, comparte la misma especie, la misma tendencia de calentamiento oceánico y el mismo riesgo de que un evento de calor extremo llegue antes de que exista una red de respaldo genética lista. Esta es una lectura propia de este artículo, no una conclusión del estudio (que se limita a Florida): arrecifes con las mismas especies de Acropora, como los de Quintana Roo en México, el arrecife mesoamericano de Belice y Honduras, o los del Caribe colombiano (Seaflower, Islas del Rosario y San Bernardo), enfrentan la misma tendencia de fondo de aguas cada vez más cálidas, documentada por el propio marco de monitoreo satelital de la NOAA que usó este estudio. Ninguno de ellos tiene hoy, según lo que documenta la literatura pública disponible, una red de bancos genéticos redundantes del tamaño de la de Florida.

La conclusión que importa

La lección que deja este evento no es que la restauración de coral haya fallado: es que funcionó de forma muy distinta según qué tan redundante era la red antes de que llegara la crisis. Un solo vivero, por bien cuidado que esté, es una apuesta a que el calor no llegue ahí primero; varios bancos genéticos repartidos en distintas condiciones térmicas son, en cambio, una póliza de seguro contra el hecho de que ya no se puede predecir dónde va a golpear la próxima ola de calor marina.

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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