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Chips que calculan con luz, no con electricidad: la apuesta para monitorear biodiversidad sin agotar la batería

El horizonte de conservación 2026 de la Universidad de Cambridge identifica los chips ópticos de IA, que procesan datos con luz en vez de electricidad, como una tecnología que podría habilitar monitoreo ecológico en tiempo real con un consumo de energía mínimo. Qué existe hoy y qué es todavía hipótesis.

Juan Felipe Romero13 min de lectura
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Chips que calculan con luz, no con electricidad: la apuesta para monitorear biodiversidad sin agotar la batería

Un nodo de monitoreo en un bosque remoto vive y muere por su batería. Cada modelo de inteligencia artificial que corre en el sitio, para separar una foto con fauna real de miles de fotos en blanco, consume energía que tiene que salir de un panel solar o de una pila que alguien tendrá que ir a cambiar. Un panel de 26 científicos y expertos en conservación, liderado por la Universidad de Cambridge, acaba de nombrar la tecnología que podría cambiar esa ecuación: chips que procesan información con luz en lugar de electrones.

Por qué esto importa ahora

Cada año, un panel de conservacionistas encabezado por el profesor Bill Sutherland (Universidad de Cambridge) publica un "horizon scan": una lista de 15 temas que podrían moldear la conservación de la biodiversidad en la década siguiente, construida por consenso entre decenas de científicos y prácticos. La edición de 2026, publicada en la revista Trends in Ecology & Evolution y disponible en acceso abierto en el repositorio de la Universidad de Cambridge, incluyó por primera vez a los "chips ópticos de IA ultrarrápidos y de bajo consumo" entre los quince temas emergentes.

15Temas emergentes identificó el horizon scan de conservación 2026 de la Universidad de Cambridge, entre ellos los chips ópticos de IA.

Qué es un chip óptico de IA (y qué ya existe, no es ciencia ficción)

Un chip electrónico convencional mueve electrones por cables de cobre, lo que genera calor y consume energía proporcional a cada cálculo. Un chip fotónico hace el mismo trabajo moviendo fotones (partículas de luz) por guías de onda talladas en el propio material del chip. El propio horizon scan lo resume así: "la inteligencia artificial (IA) demanda actualmente grandes cantidades de energía y agua, y su crecimiento está limitado por la infraestructura eléctrica. Esto ha impulsado el desarrollo de tecnologías que reducen el uso de energía sin comprometer el desempeño. La adopción generalizada de nuevas tecnologías fotónicas (que usan luz en vez de electricidad) podría lograr ese objetivo".

Esto no es una promesa sin base. El propio documento cita dos avances ya publicados y revisados por pares: un chip óptico que aprovecha tanto la fase como la intensidad de la luz para transferir datos "un orden de magnitud más rápido que diseños anteriores sin aumentar el consumo de energía", descrito por Geravand et al. en Nature Photonics (2025), y una red neuronal óptica que procesa señales inalámbricas "a una velocidad cercana a la de la luz, completando tareas en menos de un microsegundo con alta precisión y superando a las mejores alternativas digitales por dos órdenes de magnitud", descrita por Davis III et al. en Science Advances (2025).

Cámara trampa con panel solar instalada en el tronco de un árbol dentro de un bosque tropical denso
Un nodo de monitoreo típico depende de un panel solar para sostener tanto la captura como el procesamiento de IA en el sitio. Un chip que calcula con luz en vez de electricidad reduciría justo esa carga eléctrica.Crédito: Imagen generada con IA (openai/gpt-image-2).

Hay además un prototipo funcional concreto y ajeno al horizon scan: en marzo de 2026, un equipo de la Universidad de Sídney, dirigido por la profesora Xiaoke Yi en el Sydney Nano Hub, publicó en Nature Communications un chip fotónico ultracompacto capaz de clasificar más de 10.000 imágenes biomédicas (resonancias de tórax, abdomen y mama) con una exactitud de entre el 90% y el 99%, realizando cada cálculo en la escala de picosegundos, el tiempo que tarda la luz en atravesar la nanoestructura del chip, según el reporte de TechXplore sobre el hallazgo. El chip no fue diseñado para biodiversidad, pero demuestra que la clasificación de imágenes por luz, a esa velocidad, ya funciona fuera del laboratorio de física.

La hipótesis: qué podría significar para el monitoreo de campo, y qué no está probado todavía

Aquí es donde el horizon scan deja de describir hechos y empieza a proponer una posibilidad, y lo dice en esos términos: "tales avances podrían mejorar el monitoreo ecológico al permitir la observación en tiempo real de cambios ambientales y movimientos de fauna en áreas remotas con un consumo mínimo de energía". No existe todavía, hasta donde alcanza esta investigación, un nodo de monitoreo de biodiversidad publicado que use un chip fotónico en vez de un procesador electrónico convencional: los proyectos de monitoreo autónomo que sí operan hoy en campo, como el nodo solar de código abierto Project SPARROW ya desplegado en el Magdalena Medio y la Amazonía colombiana, dependen de GPU electrónicas de bajo consumo (Jetson Orin Nano o Raspberry Pi 5) y de baterías de litio recargadas por panel solar, no de fotónica.

La diferencia que plantea la hipótesis no es cosmética. Si un chip que calcula con luz reduce el consumo eléctrico de la clasificación de imágenes en uno o dos órdenes de magnitud (como ya documentan los dos papers citados arriba para otras tareas), un nodo de campo podría sostener más cámaras, procesar más cuadros por segundo o depender de una batería más pequeña sin necesitar un panel solar de mayor tamaño. Eso importaría particularmente para sitios con dosel cerrado, donde la luz solar directa escasea y el panel solar ya es hoy el componente que más limita el diseño de un nodo autónomo.

Primer plano de un microchip electrónico con haces de luz azul atravesándolo sobre un circuito impreso
La promesa de la fotónica no es hacer un chip más potente, sino uno que calcule lo mismo generando mucho menos calor y consumiendo mucha menos energía.Crédito: Imagen generada con IA (openai/gpt-image-2).

Qué falta para que esto salga del papel

El propio horizon scan es honesto sobre las dos barreras reales. La primera es de mercado: los chips ópticos que hoy se acercan a comercializarse apuntan primero a centros de datos y a la conectividad 6G, no a hardware de conservación, así que su llegada a un nodo de campo dependería de que alguien adapte esa tecnología a un caso de uso muy distinto al que la está financiando. La segunda es una advertencia que el propio documento incluye para no idealizar la solución: "aunque los chips ópticos pueden reducir el impacto ambiental de cálculos individuales, la adopción más amplia de la IA todavía podría aumentar los impactos ambientales generales, como residuos químicos, emisiones de gases de efecto invernadero, uso de agua y extracción de recursos". Un chip más eficiente no vuelve gratis a la inteligencia artificial: solo cambia dónde se concentra su costo ambiental.

Qué significa esto para quien diseña monitoreo hoy

Nada de esto cambia el diseño de un nodo de campo en 2026: los procesadores electrónicos de bajo consumo (Jetson, Raspberry Pi, microcontroladores con TinyML) siguen siendo la única opción real y probada para inferencia en el sitio. Lo que cambia es qué vigilar en los próximos dos o tres años. Si los chips ópticos de IA alcanzan volumen de manufactura comercial, como anticipa el propio horizon scan para la conectividad 6G, la pregunta relevante para cualquier proyecto de monitoreo pasará de "cuánta batería necesito" a "cuánto puedo hacer con la batería que ya tengo". Esa es una posibilidad real, con base técnica citable, no una promesa de marketing: todavía no existe el nodo que la use, pero el chip que la haría posible ya clasifica imágenes reales, calculando cada una a la escala de picosegundos, en un laboratorio.

La luz siempre fue más rápida que la electricidad. Lo nuevo es que, por primera vez, empieza a ser también más barata de sostener en un lugar sin toma de corriente.

Imagen de portada generada con IA (openai/gpt-image-2).

Juan Felipe Romero

Ecólogo

Soy ecólogo con posgrado en Administración Ambiental de Zonas Costeras y Máster en Restauración Ecológica, con más de 18 años de experiencia en planificación, gestión y desarrollo de soluciones tecnológicas ambientales.

Este artículo se redactó con apoyo de inteligencia artificial, bajo dirección editorial de Juan Felipe Romero.

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